Sexo, un tabú que no tiene edad

Emma Araújo SANTIAGO

ORDES

ÁLVARO BALLESTEROS

En directo | Debate en la Escola de Nais e Pais de Ordes Una charla sobre la sexualidad en la adolescencia saca a relucir los temores de los padres y la permanencia de increíbles y peligrosos tópicos entre los jóvenes

08 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?A qué padre o madre no le preocupa la forma en que sus hijos perciben la sexualidad? Esta pregunta retórica fue planteada por la Escola de Nais e Pais de Ordes, que en la tarde del pasado miércoles organizó una charla informativa con Pilar Lorenzo, una técnica del Consello da Xuventude de Galicia que en apenas dos horas de debate quitó unas cuantas vendas de los ojos y también puso de manifiesto la distancia casi insalvable entre los adolescentes de entre 14 y 17 años y sus padres. La primera prueba de que el sexo sigue siendo un tabú fue que a esta actividad acudieron únicamente cuatro personas, y todas mujeres. Por este motivo las dudas y los temores giraron sobre todo en torno a la sexualidad femenina y a la forma en la que las nuevas generaciones viven y hablan del sexo. Las madres, muy cohibidas, reconocieron sus temores sobre lo que consideran precocidad sexual de los jóvenes. En apenas unos instantes sus dudas se convirtieron en grandes temores y todo debido a algo tan simple como la cruda realidad, plasmada en preguntas que adolescentes de la edad de sus hijos e hijas plantean de forma anónima en talleres sobre sexo, en los que airean sus dudas sin apenas tapujos. Dudas sobre si la pornografía es un vicio, temores sobre posibles embarazos y la incompatibilidad entre preservativos y piercings, junto a consideraciones tan increíbles como que el riesgo de embarazo sólo se produce a partir de la cuarta relación sexual, pusieron de manifiesto que los más jóvenes, por mucha información a la que tengan acceso, están muy verdes, pero no tanto como piensan sus padres. Mientras alguna de las asistentes abría los ojos como platos, la persona encargada de dirigir la charla recordaba que los jóvenes, incluso los niños, están recibiendo información sexual muy sesgada y sin que los adultos sean realmente conscientes de ello. El primer y clarividente ejemplo planteado en el taller fue el de los anuncios sobre pantallas y salvapantallas para teléfonos móviles, un objeto que no falta en ningún bolsillo adolescente. A esta fuente de información y de formación hay que añadir los anuncios de contactos en las páginas de todos los periódicos y los consultorios con informaciones muy explícitas e incluso sexistas de numerosas revistas juveniles.