Clase medieval en Santa María de Melide

Escolares recibieron una lección de patrimonio en la iglesia románica

Los escolares dibujaron los elementos destacados de la iglesia románica de la Ruta Xacobea.
Los escolares dibujaron los elementos destacados de la iglesia románica de la Ruta Xacobea.

melide / la voz

Hace 9 años que la jubilación apartó de las aulas a Xosé Manuel Broz, que ayer revivió su etapa como maestro en lo que fue una experiencia que le resultó del todo satisfactoria. Es como se sentía, sin poder disimularlo, el director del museo comarcal de Melide al término de la clase sobre patrimonio e historia que le impartió a un grupo de ochenta alumnos, de 8 a 12 años, del colegio público de A Martagona, uno de los tres de la localidad. La lección tuvo, además del profesor, un aula de excepción: la iglesia románica de Santa María, situada al paso del Camino Francés en la parroquia melidense de igual nombre.

Acompañados de sus profesores, los escolares recorrieron a pie el tramo urbano de la Ruta Xacobea hasta el lugar, donde permanecieron hasta dos horas sin rechistar. «Portáronse moi ben», concluyó Broz, que logró despertar el interés de los niños utilizando como señuelo el dibujo. Hasta siete láminas hicieron con los elementos más significativos de la iglesia del siglo XII, con una mesa de altar «única en España», una reja exclusiva en Galicia por no haber otra de la época en toda la comunidad, y un arco de casetones en la puerta principal que tampoco se repite en ningún otro lugar. Por todo eso, y más, y por las pinturas posteriores del ábside que envuelve el altar -de las que no abundan porque aquí lo que sobra es humedad- es de visita obligada la iglesia de Santa María de Melide.

«Non todo está nos libros e moitas das cousas que están témolas aquí ao lado», afirmó Xosé Manuel Broz para aplaudir la actividad fuera del aula que dirigió por petición del profesorado del centro escolar, que participa en el programa Monumenta, una iniciativa de la Consellería de Cultura e Educación para poner en valor el patrimonio restaurado, acercarlo a los ciudadanos e implicarlos en su conservación. El mensaje a los alumnos del colegio melidense de A Martagona llegó. Desde ayer saben que, a un kilómetro del centro urbano, hay una tesoro en piedra que hay que cuidar. Como tesoros se imaginarán que había escondidos en el castillo que tuvo Melide y del que solo se conserva el nombre: O Castelo, como, cientos de años después, se conoce al punto más elevado del castro al pie del que creció una localidad de origen medieval.

Una punta de lanza que custodia el museo comarcal «demostra que somos moi antigos», explicó Broz a los escolares, que lo despidieron con un merecido aplauso y atónitos luego de comprobar su habilidad para dibujar hasta utilizando las dos manos a la vez. «Es una artista», se escuchó entre el profesorado. Y lo es. Y también el melidense que más sabe de Melide.

crónica El camino francés como aula en melide

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