TRES AÑOS han pasado desde los tocamientos de Toques y vuelve el escándalo a las cuatro esquinas de España, sólo porque Fraga, una vez más, se niega a actuar de manera fulminante, esta vez contra el alcalde de los toques. Y es que por ahí fuera no acaban de comprendernos. Cómo vamos a ser fulminantes con esta humedad, que ablanda la pólvora, que vuelve peligrosas las prisas, con tanta curva. ¿Ya no nos acordamos de la serena acción frente al Prestige ? Aquí el único que fulmina es el rayo a alguna vaca, y por orden muy de arriba. En caliente, sólo el caldo. Aquí pasou o que pasou , dirán en Toques dentro de unos años, cuando la sentencia sea firme. Algunas niñas del lugar, ignorantes del proceso, aún creerán que están predestinadas al magreo por el nombre de su pueblo y seguirán con lo de «non me toques, que son de Toques» cuando los chavales les pidan un baile agarrao en la fiesta de Melide. A ver, con estos modos, cómo hacemos para llegar a la convergencia.