Utilizamos frecuentemente la expresión «ir de verbena» y, aún sabiendo todos a qué nos referimos, es menos conocido el originario significado de la frase. hace años comenzamos a publicar en prensa y revistas especializadas una serie de artículos, todos ellos relacionados con la festividad de San Juan Bautista, patrono local de San Juan de Laíño, en Dodro, donde pasé mis años mozos.
La palabra verbena procede del latín y sirve para denominar a una planta de la familia de las verbenáceas, conocida en Galicia con el nombre de «herba luisa o herba buena» y desde muy antiguo viene siendo apreciada por sus presunto poderes mágicos y propiedades medicinales. Ya los celtas y pueblos galaicos le tenían gran estima y mimaban su recolección. La hierba buena, junto con otras más, era recogida en las noches del solsticio de verano, en épocas precristianas, y más tarde se transformó en todo un proceso ritual que tenía lugar en la víspera de San Juan, el 23 de junio. Las yerbas recogidas se dice que servían para curar múltiples afecciones, pues de hecho su infusión produce efectos astringentes. Pero también la superstición y los milagrerísimos necesitaban de esta hierba para evitar a quien la recogía los males de ojo, las picaduras de serpiente y las envidias.
Tan pintoresca actividad de la víspera de San Juan Bautista fue convirtiéndose a lo largo del tiempo en algo cada vez más festivo y celebrado, de tal modo que ha ido llegando hasta dimensiones donde su primitiva presencia ha desaparecido, puesto casi todos ignoramos, consciente o inconscientemente, cómo tuvieron su origen las verbenas. Ir de verbena fue degenerando en ir a coger dicha yerba buena y luego celebrarlo con vino, con canciones y formando pequeñas fiestas alrededor de la fogueira de San Juan. Hoy en día ya equivale a toda celebración al aire libre, entre los meses que van de primavera a otoño, y donde la música de gaitas y panderetas, el baile, el vino, la frivolidad y la diversión no pueden faltar.
Todavía ocurre que en algunas aldeas y pueblos del interior, aparecen vendedores con tiestos de albahaca, valeriana y yerba buena. Y la gente los sigue comprando, sin saber muy bien por qué, quizá para espantar los mosquitos. Verbenas de San Juan se celebran en toda la geografía española, aunque particularmente tienen especial resonancia en algunas aldeas, pueblos y ciudades de Galicia.
Galicia, tierra de clima y gentes que propician el esparcimiento colectivo bajo sus incomparables noches de solsticio, ha sentado cátedra en la forma de hacer y vivir sus verbenas. Sigamos pues con la acertada tradición y vocación, en la que la alegría y la comunicación priman sobre todo lo demás.