La Oficina do Consumidor de Brión lleva a cabo un curso de cocina para jóvenes de 12 a 17 años de la parroquia de Bastavales Ayer tocaba pollo al ajillo y bizcocho, mientras que la pasada semana se prepararon unos huevos fritos con patatas. Y es que durante dos días a la semana a lo largo del presente mes de julio, un grupo de veintidós jóvenes de la parroquia de Bastavales aprenden nociones teóricas y prácticas de cocina gracias a una iniciativa pionera de la Oficina do Consumidor del Concello de Brión. El curso ha tenido tan buena acogida, tanto que monitora y alumnas se han puesto de acuerdo en prolongar su horario hasta la una y media de la tarde. Cuando la mayoría de jóvenes se decantan estos días por pegarse un buen chapuzón, en piscinas o en playas, un grupo de veintidós jovencitas de la parroquia brionesa de Bastavales asiste a clases de cocina.
15 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Se trata de una iniciativa pionera puesta en marcha este año por la Oficina do Consumidor do Concello de Brión. También en este mes se celebra un curso de juguetes hechos a base de productos de reciclaje, tales como cartones de leche. Una experiencia de lo más positiva, si tenemos en cuenta que Brión forma parte de un plan de tratamiento selectivo. La acogida ha sido tal, que los propios responsables de su organización se sorprenden a la hora de preguntarles por la respuesta que ha tenido y aseguran «non tiñamos nin idea que fora a ter tan boa aceptación», comenta Charo Cajuso, responsable de la Oficina do Consumidor, entidad a través de la cual se subvenciona el curso que es impartido por Elisa Iglesias, vecina de Bastavales quien cursó estudios de restauración y hostelería. Al principio, comenta Elisa «tiñamos dazaseis prazas para dividilos en grupos de ocho», pero posteriormente fueron veintidós las inscritas, por que a todo esto no hai ningún varón apuntado, a pesar de que «nun principio tiñamos un rapaz que quería vir, pero logo ó ser todo rapazas decidiu botarse atrás». Durante todo este mes, los miércoles y viernes de once de la mañana a una y media de la tarde «temos cada día un grupo de once rapazas». El curso se desarrolla en las instalaciones del antiguo local del sindicato agrario de San Salvador (Bastavales). Su elección fue debido a que todavía conserva la cocina instalada allí en su día para desarrollar la actividad de guardería infantil y cuya puesta en marcha no tuvo mucho éxito por su lejanía del centro urbano de la parroquia de Os Ánxeles y la propia capital municipal del concello de Brión. Tienen entre doce y diecisiete años de edad, ninguna sabe cocinar, tan sólo afirman tener nociones básicas de andar por casa. Ahora transcurridas dos semanas de curso, también les toca hacer los deberes en sus casas como el resto del año, aunque en este caso la tarea es bien distinta. A lo largo de la semana, su monitora les aconseja realizar prácticas en casa. En los primeros días realizaron los típicos huevos fritos con patatas pero, poco a poco, la elaboración se está complicando. Ayer tocó pollo al ajillo y de postre, bizcocho casero. Les espera todavía unas cuantas sesiones en las que aprenderán a elaborar salsas o lasañas, por ejemplo.