«Son o que era: se antes vivía ben, agora, coa carteira chea, vivo mellor»

Los carteros millonarios de Arzúa siguen en Correos y sin darse grandes caprichos


arzúa / la voz

«Teño datas máis importantes, pero, se non me marcha a memoria, esa creo que non se me vai esquecer nunca máis». Avelino Ares habla así del «23 de setembro de 2016». La noche antes, la peña de la que forma parte resultaba agraciada con el primer premio en el sorteo de la lotería primitiva. No hubo más acertantes. Les cayeron 14,6 millones. Hecho el reparto y descontado, «o 20 por cento que comeu Facenda», se embolsaron cerca de un millón por barba.

Avelino es uno de los vecinos de Arzúa que hace un año se levantó tan millonario como los diez compañeros de Correos con los que, en su mayoría, trabaja en la oficina postal de la localidad. Otro de los afortunados es también empleado público, pero ajeno al servicio. El caso es que, aunque en la zona todo el mundo les pone cara, la de Avelino es la única que sale de casa a través de las páginas de un periódico para el que hace catorce meses contaba que no había cambiado porque «polo de agora non vin nada». Hoy, con la absoluta seguridad de haber cobrado el premio, el hombre dice prácticamente lo mismo: «Sigo sendo o que era, non me cambiou a vida en nada, se antes vivía ben, agora, coa carteira chea, vivo mellor».

¿En qué quedamos, entonces? Cuenta Avelino que de, lunes a viernes, continúa tocando diana a las cinco y media de la madrugada, porque poco antes de las siete tiene que empezar a dar el callo. Ni excedencias, ni años sabáticos, ni jubilaciones anticipadas. Entre la docena de millonarios, ninguno aparcó el trabajo, ni temporalmente. Sus vidas transcurren como siempre y, entre la rutina, la costumbre de seguir cubriendo en grupo la, para ellos, bendita primitiva. Aún convencidos de que hay trenes que pasan «unha vez na vida», la peña de Correos de Arzúa continúa apostando en los sorteos del jueves y del sábado con la misma combinación que les llenó los bolsillos hace un año. También al igual que entonces, toca a un euro por persona a la semana.

«Non me marearon moito»

Y aunque el premio no lo consideraron suficiente para dejar de trabajar, sí para darse algún que otro capricho y, lo que es más importante, para quitarse de encima cargas de las que obligan a hacer números para llegar a fin de mes. Nada de excentricidades, ni de extravagancias, propias de millonario. Entre los agraciados, hubo quien liquidó hipoteca, quien hizo reparto del dinero con la familia, mejoras en casa y, cómo no, quien cambió de coche. Avelino Ares, ni eso. «O que teño ten tres anos e está ben; ¿para que o vou cambiar?», razona.

Este cartero con reparto en cinco parroquias de Arzúa tiene algo en mente para darle salida al dinero, «pero, de momento, ímolo deixar en standby», afirma. Y en espera a que se decida, el capital, dice, «téñeno os banqueiros», que, cuenta, «non me marearon moito» cuando hace un año se supo que había sido uno de los agraciados con el primer premio de la lotería primitiva. Él les pidió lo mínimo que se merece: «Díxenlles: eu no quero que me deades nada, pero que me saquedes, tampouco», cuenta.

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