Un generador salvó las 40.000 gallinas de una explotación arzuana
07 feb 2017 . Actualizado a las 11:48 h.En la granja avícola de O Viso, en Arzúa, consiguieron hacerse con el último generador disponible en una empresa de electricidad del municipio, y con este aparato fueron «capeando o temporal» para evitar que las 40.000 gallinas ponedoras de su granja murieran, lo que habría supuesto la ruina de la familia. La luz se fue en la granja a las cuatro de la madrugada del viernes, y a las seis de la mañana, cuando el primer trabajador llegó a la nave, dio la voz de alarma. No era para menos, «os animais non entenden de temporal, teñen os seus tempos, e na granxa está todo informatizado. Sen luz non vai nada», explicó Alberto Piñeiro, responsable de la explotación.
Piñeiro supone que, además del corte de luz, hubo una caída brusca de la tensión que quemó todos los ordenadores, lo que supuso también la paralización del programa que controla la alimentación de los animales, la temperatura y la recogida de los huevos. Para evitar el fin de su medio de vida, con el generador consiguieron alimentar la red para seguir produciendo, pero «faise de forma manual. Somos seis persoas, e facemos quenda todo o día para manter a granxa».
Esta explotación se mantuvo en esta situación durante más de cien horas. El servicio se repuso de forma provisional a las siete de la tarde de ayer, cuando unos operarios «por fin viñeron, pero tivemos que dicirlles onde estaba o poste caído». Alberto Piñeiro mostró su malestar por el hecho de que «chamamos un montón de veces, e nunha ocasión dixéronnos que tiñamos que ter nós un xerador». Tirando de la ironía, Piñeiro les planteó conectar directamente a la central eléctrica de Portodemouros, situada a un kilómetro y medio de su granja. El restablecimiento del servicio no será, sin embargo, el fin de sus problemas, ya que deberá reponer todos los aparatos informáticos para que la granja recupere su sistema operativo de funcionamiento. «Non van pagar, as perdas son para nós, as ganancias deles», sentenció.
Muy cerca de esta granja, en dos viviendas de Dombodán también se afanaban por mantener sus explotaciones ganaderas en funcionamiento. Tanto para ordeñar las vacas como para mantener los tanques de frío de la conservación de la leche, recurrieron a utilizar el motor del tractor como generador, y se turnaban en el uso para conseguir que las ordeñadoras funcionaran correctamente.
En estas granjas, como en gran parte de las casas de la parroquia de Dombodán, los vecinos acumularon más de cien horas sin suministro eléctrico. Todo como consecuencia de la caída de buena parte del tendido eléctrico, que durante la tarde de ayer seguía en el suelo. En pistas cercanas a las granjas, incluso había árboles cortando el acceso.