Fiesta con final trágico en Arzúa

Xurxo Melchor CRÓNICA

ARZÚA

11 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Festa do Queixo. El mayor evento anual de Arzúa. El municipio se prepara para el día grande de una celebración que atrae miles de personas al municipio. Son las seis de la madrugada. Esas horas en las que el final del sábado se abraza con el principio del domingo. Hay concierto y los bares están llenos. Un joven se divierte, como el resto, en uno de los pubs más conocidos de la localidad: el Café Teatro. Aún hay pocos datos, pero los que se conocen son simplemente escalofriantes. Hay una discusión en el interior del local y una pelea en el exterior. Más que pelea, paliza, porque la víctima, que ronda los 25 años de edad, está en coma en el hospital después de haber sido operado a vida o muerte. Tiene un traumatismo craneoencefálico severo y los médicos temen por su vida. Los golpes que recibió fueron brutales. Tanto, que le destrozaron la cara y la cabeza a puñetazos y patadas. Lo que tendría que haber sido una fiesta, la fiesta grande de Arzúa, termina en tragedia.

La investigación va rápido. La Guardia Civil enseguida centra las pesquisas y detiene a tres varones por la brutal paliza. Uno es de Arzúa y los otros dos de Santiago. El primero está en prisión preventiva comunicada y sin fianza. Los otros dos quedaron en libertad tras declarar ante el juez, pero los tres están investigados por un delito de lesiones graves que puede ir a más en función de cuál sea el futuro del agredido y de los informes médicos que aún están por terminarse.

La historia no ha acabado. Ya es atroz, pero aún puede ir a peor. Peor para el joven agredido y para su familia, víctimas de una violencia estúpida e irracional que tiene una vida en vilo y que como mínimo dejará secuelas de por vida. Pero también los agresores son víctimas de sí mismos. Y quizás aún no saben hasta qué punto. Por el momento, los hechos que se les imputan son unas lesiones graves. Estamos hablando de dos a cinco años de prisión. Pero si el joven fallece los hechos escalarían al nivel del homicidio, penado con entre 10 y 15 años de prisión, o incluso al del asesinato, que está castigado con entre 15 y 25 años de reclusión.

A esta atrocidad, a esta tragedia, se le une una vergüenza. En Arzúa todo el mundo sabía lo que había pasado. Es más, nadie hablaba de otra cosa. Pero era un secreto a voces. Un horror que no se sabe aún muy bien por qué se ha intentado tapar desde diversos ámbitos. Quizás porque no se quería manchar el nombre de la Festa do Queixo, puede que porque muchos no se atreven a hablar de los implicados por miedo. El caso es que un ignominioso velo sigue cubriendo este asunto pese a que es lo suficientemente grave y terrible como para que sea exigible toda la luz sobre los hechos y sus protagonistas.