«En un instante, mi marido se asfixia»

Un vecino de A Baña enfermo de ELA se quedó sin ventilador mecánico por el corte eléctrico


santiago / la voz

José Manuel Paredes, de 67 años, está permanentemente unido a la vida por un respirador alimentado por energía eléctrica. Un apagón de tres horas es fatal para él. Puede causarle la muerte. Eso es lo que estuvo a punto de ocurrir en la mañana del pasado viernes, cuando su casa de Nantón, en el municipio de A Baña, a escasos veinte kilómetros de la capital de Galicia, se quedó sin corriente a las 5.25 horas. «Temimos, y mucho, por su vida, porque mi marido no puede estar ni cinco segundos sin ventilador, no podría respirar, en un instante se me asfixia», afirma Sinda Vázquez, que también necesita el auxilio de una mascarilla de oxígeno, sobre todo por las noches. Pero Sinda no piensa en ella, sino en su marido, postrado desde hace seis años a causa de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que progresivamente lo ha dejado en un estado de parálisis, finalmente total y necesitado del ventilador para respirar.

La caída del suministro eléctrico el viernes a causa del temporal puso la cuenta atrás en menos de tres horas, que es la autonomía del equipo de ventilación mecánica BIPAP que utilizan como alternativa. Tienen dos en casa, pero se dio la circunstancia de que, pasadas las ocho de la mañana, cuando fueron a reemplazar el primero, se dieron cuenta de que solo tenían batería de recambio para media hora. Para entonces, Sinda ya se había desesperado llamando a Gas Natural Fenosa; habla de más de cuarenta llamadas sin respuesta o con respuesta automatizada, y ninguna solución. «Cuando por fin me atendieron, me dijeron que no podían hacer nada, que había una avería; yo les dije que también había personas necesitadas de atención».

Sinda y sus hijos Javier y María José consideran que debería funcionar -y si lo hay no les ha valido de nada- un protocolo para, en casos tan localizados como el de José Manuel, tener una respuesta inmediata ante emergencias como la provocada por este temporal. El suministro de un generador eléctrico es la más rápida y sencilla. Pero no se produjo. Ahora disponen de él, solo porque Javier contrató su alquiler -18 euros diarios- el mismo viernes. Para evitar en lo posible nuevos sobresaltos y aumentar sus propios medios de protección ante la falta de ayuda externa, el hijo del matrimonio enfermo asegura que comprará un generador.

Desde las 8.30 hasta la tarde del pasado viernes, cuando José Manuel estuvo de vuelta en la vivienda de Nantón, ya con el suministro eléctrico restablecido, su recorrido a la desesperada en busca de un enchufe que pudiera mantener en funcionamiento su ventilador le llevó en ambulancia al centro de salud de San Vicente (A Baña), donde tampoco pudo ser porque las instalaciones estaban igualmente sin suministro eléctrico, y luego a toda prisa al de Negreira, donde por fin pudieron conectarlo.

Sinda habla maravillas del personal sanitario, tanto del 061 como de los dos centros de salud, pero lamenta que hasta que recurrieron a ellos «nos vimos totalmente abandonados en medio de una situación de enorme apuro, y eso te provoca una impotencia insoportable».

Más información del temporal en las páginas 4 y 5 de Galicia

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