La provincia de A Coruña vuelve a apostar fuerte: 101 millones para atraer la suerte en Navidad

Patricia Calveiro Iglesias
P. Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

En los últimos días son cada vez más habituales las colas a las puertas de las administraciones de lotería (en la foto, una del casco histórico compostelano), que llevan vendiendo desde julio las participaciones para el sorteo de Navidad. No obstante, diciembre siempre es el mes más fuerte en ventas, constatan los loteros de la provincia A Coruña, que ya se preparan para la que es la campaña más potente de todo el año.
En los últimos días son cada vez más habituales las colas a las puertas de las administraciones de lotería (en la foto, una del casco histórico compostelano), que llevan vendiendo desde julio las participaciones para el sorteo de Navidad. No obstante, diciembre siempre es el mes más fuerte en ventas, constatan los loteros de la provincia A Coruña, que ya se preparan para la que es la campaña más potente de todo el año. XOAN A. SOLER

El gasto medio en el sorteo extraordinario de lotería del día 22 es de 90 euros

01 dic 2025 . Actualizado a las 21:27 h.

A falta de menos de un mes para la celebración del sorteo extraordinario de Navidad, toca elegir cuánto dinero invertimos este año en poner la suerte a nuestro favor. En la provincia de A Coruña, el gasto medio por habitante es de 89,77 euros. Es decir, lo más habitual es comprar entre cuatro y cinco décimos para el día 22, una cantidad inferior a la consignación del territorio lucense (105,69 euros), y por encima del desembolso que hacen los ourensanos (61,43 euros). En total, solo en el ámbito coruñés, se dispensaron este año más de medio millón de billetes —o lo que es lo mismo, 5 millones de décimos— y la lotería navideña mueve algo más de 101 millones de euros, prácticamente la mitad de lo que se vende a nivel gallego (225.167.600 euros), según los datos difundidos en noviembre por Loterías y Apuestas del Estado.

Los coruñeses están aún muy lejos de los sorianos, que siguen liderando un año más el gasto en décimos para el gordo y se dejan unos 285 euros por cabeza. Y, al otro lado de la balanza, está Melilla, donde la consignación por vecino no alcanza los 18 euros.

Para aquellos que aún no se agenciasen un décimo y estén indecisos, las matemáticas pueden ayudar a que se decanten por uno u otro. De los 214 sorteos de Navidad celebrados, el primer premio correspondió en 65 ocasiones a una cifra comprendida entre el 0 y el 10.000; 74 veces cayó el gordo entre el 10.001 y el 30.000; y 76 entre el 30.001 y el 99.999.

Como cifra final, el 5 es el número más agraciado (32 veces ha resultado premiado, pero nunca terminado en 25). Y le siguen dos pares: el 4 y el 6 (terminaciones del gordo en 27 ocasiones, en ambos casos).

Las terminaciones de dos cifras ganadoras, que más repitió el bombo históricamente, son el 85 y 57. Sin embargo, nunca ha acabado un primer premio en 09, 10, 21, 25, 31, 34, 41, 42, 43, 51, 54, 59, 67, 78 ni 82 hasta ahora. Y, si hubiera que elegir un número final gafado, sería el 1, pues es el que menos fortuna ha repartido, seguido por el 2 y el 9.

En total, se pondrán en juego en tres semanas en el escenario del Teatro Real de Madrid 2.772 millones de euros, 70 más que el año pasado. Los ganadores tendrán hasta el 23 de marzo del 2026 para cobrar sus premios de lotería de Navidad, ya que el derecho a hacerlo caduca a los tres meses, contados a partir del día siguiente al de la celebración del sorteo extraordinario. Y, si es un décimo compartido, hay que identificar a todos los participantes al cobrar cantidades de 2.000 o más euros en las entidades financieras.

A Coruña, Carballo y Compostela son los municipios más agraciados por el gordo hasta ahora

En cuestión de suerte, A Coruña parece tocado por la varita de la fortuna y es el concello gallego en el que más veces ha caído el gordo (en casi una decena de ocasiones, los años 1903, 1958, 1974, 2003, 2012, 2014, 2018, 2022 y 2023). Le siguen, a nivel provincial, los municipios de Carballo (agraciado en el 2007, 2012 y 2014) y Santiago de Compostela (2007, 2018 y 2023).

No se olvidarán tampoco del año 2023, en el que entró un buen extra con la lotería de Navidad y el champán corrió a espuertas, en A Pobra do Caramiñal, Culleredo, Cambre, Porto do Son, Rianxo y Val do Dubra. Un año antes, el primer premio cayó, asimismo, en Noia. Y, en el 2018, el gordo estuvo repartido y fue a parar también hasta Outes, Zas, Cedeira, Fene, O Pino, Teo.

Las administraciones de lotería ferrolanas llevan más de un siglo, desde el invierno de 1915, esperando a volver a celebrar un primer premio del sorteo extraordinario. Fueron los primeros gallegos en experimentar esta sensación y están deseando que los niños de San Ildefonso canten este año uno de sus números en el gordo para volver a repartir un nuevo chute de felicidad.

JOSE PARDO

Julio Regueiro, de la administración 93 de Ferrol: «A primeros de diciembre empieza lo fuerte»

En el barrio ferrolano de O Inferniño se dio el año pasado el mayor premio de la provincia, 500.000 euros de un tercer premio. Julio Regueiro, al frente de la Administración 93 desde hace casi 30 años e hijo de lotero (su padre abrió el negocio en 1981), afirma que este año no ha notado una mayor afluencia de gente respecto a otros. También es cierto, puntualiza, que «a primeros de diciembre empieza lo fuerte, cuando la gente cobra la extra». Cuenta que cada vez manda más lotería de Navidad para fuera: «Es habitual que la gente te localice en la página de Loterías y Apuestas del Estado y te pida una fecha especial, del nacimiento de un hijo, un aniversario... Además, también tenemos números abonados que te piden todos los años». Los impares, como el 5 y el 7, siempre son los más demandados, indica, y «el 50 % de los clientes te dejan escoger a ti el décimo, les da igual qué terminación sea». Para un lotero, añade, «el día de más chollo es el 23 de diciembre, cuando todo el mundo viene a cobrar, y muchos con 100 euros de la pedrea ya se dan por contentos».

Sandra Alonso

Manuel Blanco, de Don Manolito, administración 16 de Santiago: «Nos ganamos la fama de que aquí toca»

Manuel Blanco abrió hace siete años un despacho de lotería en el centro comercial As Cancelas de Santiago, conocido como Don Manolito, donde lleva dos años consecutivos dando premios del sorteo extraordinario y espera que este mes caiga el tercero. En el 2023 fue un décimo del gordo y, el invierno pasado, una serie entera de un cuarto premio. «Los dos eran números feos, el 80008 y 77068, ambos acabados en 8. Hasta ahora eran números que nadie quería, pero este año se me acabaron las terminaciones en 8 y otras cifras de las que huía la gente antes, como el 666 o 777, por ejemplo», dice el lotero. Confirma que, «cuando das un premio, ya sea en Navidad o Reyes, aumentan las ventas. Es matemático. Nos ganamos la fama de que aquí toca y queda en la gente la idea esa, es un tema psicológico, pero la realidad es que vienen más y te llaman más desde fuera». Además de estar muy demandado este 2025 la terminación del año (25), entre sus clientes también se llevan mucho los «números gamberros: el 13 y el 69».

Algo de gamberro tiene esta administración, cuyo nombre hace un guiño masculinizado a uno de los despachos más afamados de Madrid, y sus boletos están sellados con un cuño con un gaiteiro, «a ver si suena la gaita», apostilla Manuel. Este año él apostó por la lotería viajera, que trae de todas las provincias de España y tiene también agotada, indica: «Es algo que nos ha hecho despuntar y, al meternos en el tema online, llama gente de fuera porque sabe que fui uno de los que dimos premios». Cuenta que, desde que un cliente le regaló un cervatillo tallado en madera, «empezamos a darlos... no sé si fue eso o el destino, pero me gusta pensar que nos trae suerte». Para él, el 22 es una jornada especial e ilusionante, dice: «El día del sorteo lo vives siempre con nerviosismo. Hay un trabajo brutal de seis meses, intentando buscar números y traer décimos de fuera para abastecer al público, y ese día estás esperando a que digan que cayó en Santiago y sea en tu administración. Ese momento te saca la lágrica»