Tato López: «La canción nace desde la letra, luego llegan la melodía y la construcción»

manolo fraga SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

El cantautor actuará el próximo viernes a las 20.30 horas en el Museo Casa de la Troya

12 oct 2025 . Actualizado a las 20:39 h.

Cogió la guitarra a los nueve años y, a los diecisiete, hizo sus primeras canciones. Tato López (Madrid, 1976) acredita cuatro discos que se pueden escuchar en Spotify y ahora está muy ilusionado con el quinto, que grabará este otoño con un productor de éxito, pero que aún no puede desvelar. «En mis canciones hablo de muchas cosas, también de amor; pero del amor como motor y necesidad vital. Hago textos sobre vivencias reales. El próximo disco va de todo esto», según afirma el cantautor, que también es profesor de guitarra. Lleva tiempo afincado en Santiago, donde hizo el grado medio de guitarra clásica en el Conservatorio Profesional de la ciudad y dirige la academia Casa da Trova, ubicada en la calle Os Basquiños.

Se crio escuchando a Joaquín Sabina y a los artistas de la Nueva Trova Cubana. «Yo aprendí con Silvio Rodríguez básicamente. Y luego trabajé con trovadores cubanos, como Karel García o Yhosvany Palma; así como con varios cantautores gallegos, César de Centi, entre otros. Aunque, cuando era joven, era rockabilly», tal como advierte Tato, que defiende la modernidad de la canción de autor. «Hay una generación brutal en todos los estilos, indie, autor… Hay gente que lo peta, en festivales, conciertos. Ahí están Rozalén, Pedro Pastor (hijo de Luis), Marwán, Luis Fercán, la nómina es larga», afirma con entusiasmo el madrileño afincado en Santiago y casado con la argentina María Ángeles Iglesias, que le hace los coros.

Tato López, que el viernes actuará en La Casa de la Troya, niega ser poeta: «Ni de lejos, pero sí soy muy pejiguero con los textos. La letra es el 80-90 %. La canción nace desde la letra, luego llega la melodía y toda la construcción. Y esa profundidad es lo que llega a la gente. Es algo que compruebo día a día en los directos». Su abuelo catalán escribió un poema titulado Yo no soy poeta, al que Tato puso música y lo incluyó en su discografía. Es una pieza que, como en otras muchas, se percibe la influencia de la trova cubana; aunque a este entrevistador le recuerda también al mítico dúo madrileño Víctor y Diego. «Poetas de la canción son Silvio, Aute, Violeta, Atahualpa, Jara. Ellos sí tienen un lenguaje propio a la hora de expresarse», concluye.

En cuanto a los temas, a Tato le interesa la denuncia social. «Quiero dar voz a los que no tienen voz, como la inmigración. En mis canciones pretendo transmitir la rebelión contra la violencia del sistema, contra la violencia machista, contra las fronteras hostiles, como las de Ceuta, México, Palestina. Pero también me rebelo contra las fronteras económicas dentro de una misma ciudad. Y desde Casa da Trova hacemos una apuesta por que la canción de autor siga viva, con encuentros, festivales y actividades similares», apunta.

El músico y docente participa en un grupo de música turco-gallega en cuyas actuaciones se combinan canciones populares del folklore tradicional de Turquía y otros países del entorno con alboradas, folías o muiñeiras gallegas. «Es un viaje desde el Atlántico al Mediterráneo donde acabamos fusionando ambas músicas. Somos cuatro, viola, chelo, percusión y guitarra clásica. El grupo se llama Aksak», según explica el artista embarcado en mil proyectos, intentando siempre tejer redes entre músicos locales y artistas de otras latitudes, tal como reza su perfil en Linkedin. En el cruce está la mayor riqueza.