Los médicos dicen basta: «Esta huelga no es contra los pacientes, sino por ellos»

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Más de un centenar de facultativos bloquearon la entrada del Hospital Clínico de Santiago, desde la que reclamaron un estatuto propio y que se ataje «el estado de desesperanza y cansancio que afecta a la profesión»

03 oct 2025 . Actualizado a las 15:38 h.

Los médicos tomaron este viernes la entrada principal del Hospital Clínico de Santiago. Lo hicieron para decir basta contra un estatuto marco «que es solo la parte más visible, pero en esta huelga hay mucha más profundidad», explicó el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Tomás Cobo, que estuvo acompañado por los máximos responsables de los cuatro colegios médicos gallegos: Luciano VidánIsidro J. Lago, Eduardo Iglesias y Pilar Garzón. El parón, convocado por los sindicatos O´Mega y Simega, alcanzó en Santiago un 60 % de seguimiento, tal y como afirmaron los propios implicados. La Consellería de Sanidade rebajó esa cifra hasta un 23,5 %.

Fue el propio Cobo el que señaló los motivos que han llevado a los facultativos a incrementar la presión contra las decisiones de las autoridades sanitarias. El movimiento llega por el «estado de desesperanza y de cansancio que afecta a la profesión médica». Incidió también en tres grandes problemáticas: la inestabilidad laboral, ya que el 50 % de los médicos cuentan con contratos precarios; el modelo retributivo, que coloca a los facultativos españoles como los peor pagados de Europa; y la falta de tiempo para la formación continuada, que es de apenas cinco días cuando «se necesitan horas y horas para estar actualizado», aseveró. A ello añadió las agresiones, que «un 30 % de los médicos, si pudieran, se jubilarían», y el síndrome del trabajador quemado, que afecta a más del 40 % del colectivo: «Durante el covid se puso todo el esfuerzo necesario y eso ha tenido sus consecuencias en la salud mental». 

Cobo incidió en la importancia de recuperar el respeto hacia el colectivo: «Necesitamos que se nos considere, que se nos respete y se nos ayude. Entre todos, ciudadanía, profesionales sanitarios y médicos conformamos el sistema nacional de salud, que es universal, público y gratuito, y que proporciona asistencia a todos, de ahí que sea un eje de justicia social». Sobre el estatuto marco, admitió que es positivo que se modernice, ya que el actual data del 2002, aunque criticó que se está llevando a cabo de manera unilateral: «Querríamos haberlo construido entre todos y que no partiera de arriba hacia abajo». El presidente de la OMC pidió a las autoridades sanitarias que los escuchen para mantener con vida el sistema público universal: «Algunos ya han nacido con él, pero no saben lo que ha costado llegar hasta aquí. Si no lo mantenemos, nos iremos a otros modelos, como los que hay al cruzar el Atlántico, donde el que más dinero tenga será el que sobreviva». 

Más voces

Al frente de la concentración también se encontraba María Pazo, del sindicato O´Mega, que leyó un aplaudido manifiesto en el que reclamó la necesidad de que el colectivo cuente con un estatuto propio que reconozca «la especificidad, la complejidad y la responsabilidad de nuestra profesión». Criticó que durante años han sostenido el sistema sanitario a «costa, en muchas ocasiones, de nuestra salud y del tiempo de dedicación a nuestra familia». Afirmó que son los únicos del sistema sanitario que no pueden disfrutar de una jornada laboral razonable, ya que están obligados a hacer «guardias interminables, muy mal retribuidas y que no computan para la vida laboral». 

Tras vaticinar que si no se toman medidas la fuga de talento continuará, dificultando todavía más la capacidad para contratar profesionales, aseguró que para el Ministerio de Sanidade y el Sergas, los médicos son «meros objetos a los que explotar sin límite». «Esta huelga no es contra los pacientes, sino por ellos», cerró Pazo, que finalizó su manifiesto bajo los aplausos del centenar de compañeros que la acompañaron en un parón que consideran clave para que su voz sea escuchada. 

Según informaron desde el Sergas, en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) solo un 24,4 % de los profesionales secundaron el parón, mientras que los servicios mínimos se cumplieron en su totalidad. En atención primaria, el seguimiento de la huelga fue menor, ya que solo participó el 8,4 % de los 331 facultativos que debían acudir a trabajar.