La USC abre el curso recordando a Gaza y exigiendo vivienda, lealtad y unión

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Alfonso Rueda destacó que la Xunta ya destina casi el 1 % del PIB gallego al Sistema Universitario Galego (SUG)

04 sep 2025 . Actualizado a las 21:16 h.

Los miles de niños y adultos muertos en Gaza se colaron este jueves en el Salón Nobre del Pazo de Fonseca, que acogió el acto de apertura del curso académico del Sistema Universitario Galego (SUG). No fue la única reivindicación que se escuchó en la icónica sala, en la que todos aquellos que tomaron la palabra aprovecharon para realzar las que consideraron sus causas justas. Mientras que el presidente del Consello do Estudantado, Andrés Couso, recordó que los jóvenes necesitan soluciones ante un mercado de la vivienda endiablado; el rector de la USC, Antonio López, destacó la importancia de la unión y de buscar soluciones de futuro para un sistema que a finales de esta década se enfrentará a serios problemas para captar alumnado.

De arrancar el acto se encargó el profesor de Historia Contemporánea Xosé Ramón Veiga Alonso, que relató los retos que afrontaron las mujeres para entrar en la esférica pública durante el siglo XIX. En una exposición que se alargó más de una hora, destacó especialmente las figuras de Juana de Vega y Emilia Pardo Bazán, piezas claves para que la mujer pudiera acceder a espacios reservados exclusivamente a los hombres. Cerró su discurso bajo una riada de aplausos, tras denunciar o «asasinato deliberado e masivo de tantos nenos e nenas en Gaza, vítimas inocentes dun estado xenocida que esqueceu a súa propia historia».

Tras Veiga tomó la palabra el representante de los estudiantes, Andrés Couso, que aprovechó el momento para reivindicar su presencia, por tercer año consecutivo, en la apertura del curso: «Isto debe ser un orgullo para todas nós, porque escoitar ao estudantado, neste e en todos os espazos, é imprescindible para crear a comunidade e o sentimento de pertenza do que tanto falamos». Aprovechando la presencia de altos cargos de la Consellería de Educación, reclamó la creación de un Consello Galego de Estudantado Universitario. También denunció la desaparición de la lengua gallega en la educación universitaria, especialmente en las titulaciones de Ciencias da Saúde, donde supone solo un 5 % de las horas: «A universidade galega non só non está a reverter a perda de galegofalantes, senón que é a día de hoxe unha máquina destrutora».

No fueron las únicas críticas, ya que recordó la importancia de resolver la problemática del acceso a la vivienda que golpea a los jóvenes, especialmente para los estudiantes del rural, que se ven expulsados de la universidad. Tras pedir soluciones de conciliación para poder estudiar y trabajar simultáneamente, reclamó que se garantice la calidad en la docencia, así como unas instalaciones dignas.

Sus demandas, aunque contundentes, fueron asumidas por el rector, Antonio López, que recordó que esta será su última apertura de curso en el cargo. La próxima primavera lo dejará, seguramente, para dar paso a la primera rectora de la historia de la USC, que hoy cumplió 530 años. Recordó también el «medio millón de estudantes que non poderán volver ás aulas en Gaza», que se suman a los que tendrán que hacerlo arriesgando su vida en Ucrania. Para todos ellos pidió «que calquera poida vivir e estudar en paz».

López pidió lealtad institucional y recordó la pérdida de alumnado en los últimos 25 años

El rector de la USC, Antonio López, fue claro a la hora de defender la enseñanza superior. Recordó las palabras del ex presidente de Harvard, Derek Curtis Bok: «Se cre vostede que a educación é cara, probe ca ignorancia». Esgrimió que, según los datos del Ministerio de Educación, las universidades públicas multiplican por cinco cada euro invertido, generando además 438.000 puestos de trabajo y provocando un impacto del 2,22 % del PIB.

En un claro mensaje a la UDC tras su intención de crear su facultad de Medicina, reclamó que la defensa de los intereses individuales deben hacerse «nun marco de lealdade institucional, de debate interno rigoroso e de busca do acordo, tendo en conta o interese superior da sociedade e do país ao que nos debemos». Recordó que la educación superior se enfrenta a un difícil reto, ya que el SUG contaba en el 2000 con 95.000 estudiantes y, 25 años después, suma 65.000.

De cerrar se encargó el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que celebró la importancia de actos así como «chamada á reflexión colectiva. O noso sistema universitario é un dos piares fundamentais do desenvolvemento de Galicia, en tódolos sentidos: científico, social e económico». Destacó la importancia de la pluralidad de voces que definen a Galicia y recordó que la Xunta ya destina casi el 1 % del PIB gallego en el SUG. Reclamó también lealtad, colaboración, confianza y la importancia de la cooperación, «que da máis froitos que a división». Además de asumir las demandas que se escucharon en el salón, puso deberes a las universidades para implicarse con el tejido productivo, retener talento y garantizar la igualdad de oportunidades.