Hoy voy a escribir un artículo en español puro. El problema es que no sé de qué. Me gustaría que fuese de un tema novedoso y, claro está, exitoso. No sé si me voy a desempeñar bien o mal, pero lo intento, que para eso he egresado de una universidad, aunque ya tengo 40 años de eso.
Voy a dar los primeros coletazos, a ver si encauzo la historia, mientras en Ucrania siguen cayendo los rockets y diez mil tropas se dirigen desde Rusia al frente por orden de un émulo de Hitler y sus voceros (muchas de la anteriores sufrieron en combate heridas severas). El mundo es como muy caótico en estos momentos y para algunos, incomprensible con todo el fenómeno queer y sus eventos, y con el debate de la sintiencia en los animales. Un follón, vaya, que anuncia de que esto va a peor. ¡Hay que implementar algo que nos empodere de una vez!
¿De qué escribir? Del conteo de votos ya está dicho todo, y de si el balotaje sería bueno o no en el sistema político español, también, y no sé qué tal se lo tomaría la bancada de la oposición. Podría interlocutar con algún amigo para que me diera ideas, pero esto quiero hacerlo solo. O referirme a la laborización que ha impulsado la vicepresidenta Yolanda Díaz con la reforma laboral. O escribir contra la sentencia a muerte, que sigue vigente en tantos estados.
Mientras me lo pienso aplico un formulario en el otro ordenador y anoto que tengo que testear un par de cosas al llegar a casa. Me asombra en la radio una influencer que asegura que le jaquearon su cuenta en Instagram mientras ella dice, inocente, que su ilusión es ser barista, y me volteo y me obligo a concentrarme.
Pero se me ha acabado el espacio y no sé de qué escribir en español puro, lo siento.