La Borriquita, el primer pub que llega vivo a los 50 años

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

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Comenzó como taberna singular en 1971, en 1984 reorientó su actividad y ahora es un referente de la música en directo

15 may 2021 . Actualizado a las 22:18 h.

La Borriquita de Belém cumple cincuenta años. Hasta el 2022, y aunque sea en medio de una pandemia muy dolorosa, será el único pub de Santiago que puede celebrar haber abierto sus puertas hace medio siglo y seguir con el mismo nombre y actividad, aunque todo en la vida tiene matices que conviene aclarar. A estas alturas de la crónica ya habrá algún diletante de la noche alertado porque el título del pub más antiguo de Compostela, e incluso de Galicia, lo ostenta oficiosamente el Modus Vivendi, que inauguró en 1972. Es algo que se dijo en su día y nadie levantó la mano para llevar la contraria, pero un cronista con un mínimo de rigor nunca debe afirmar que alguien es el primero en algo sin saber quién es el segundo, así que ahí queda el reto para los que quieran desmentir o curiosear entre todas las licencias de hostelería de Galicia.

«Eu sempre escoitei que o Modus foi o primeiro», reconoce Ánxeles G. Porto. Lo de escuchar podría ser literal, porque esta compostelana, propietaria de la Borriquita, creció oyendo desde la ventana de su habitación la música que salía del bajo ubicado en la Praza de Feixoo. Doblando la calle, hacia San Paio de Antealtares, está el local en el que su padre abrió en 1971 una taberna singular que marcó a los estudiantes de la época. Ramón González, el mismo que da nombre a la joyería que hace esquina, era un personaje en el sentido más afectuoso que se pueda interpretar. Bohemio, farandulero, artesano y artista de la orfebrería y el azabache formado con los Mayer, era también un estudioso y disfrutón del vino. Más por placer que por dinero abrió la Borriquita, un nombre que se explica levantando la mirada y observando el conjunto escultórico que preside la Porta dos Carros del convento de San Paio, una escena de la Huida a Egipto inspirada en el Evangelio de San Mateo. Con burra incluida, por supuesto. 

Los Málaga en barril

Al principio era eso, una taberna más que un pub en el que se podían degustar vinos de toda España, desde moscatel a los populares Málaga, siempre en barril. De ahí que Angie, como la conoce mucha gente, ceda elegantemente el puesto en la mesa de edad a sus vecinos. En realidad, la Borriquita se convirtió en pub en 1984, cuando el proyecto de Ramón perdió fuelle y este se planteó el cierre. Sus hijos le pidieron seguir a su estilo y él accedió con ilusión, pero dejó claro los límites: «Eu non quero problemas», les advirtió. Y no los tuvo, al contrario. Los hermanos le dieron una vuelta a todo y empezaron a poner música, sobre todo jazz, y la taberna se tornó en templo de la música de calidad en el que se empezaron a dar cita los mejores instrumentistas de Galicia. Primero para tomar cervezas y mojitos, y unos años más tarde, en los 90, para tocar en directo. «Foi o momento ideal. Aqueles anos foron estratosféricos, unha época dourada, e como non tiñamos a dependencia do turismo ata pechabamos en agosto para ir de vacacións», recuerda con nostalgia y una reflexionada preocupación por la deriva museística del casco histórico.

Ánxela ha cedido la gestión del día a día a Tito, su colaborador, pero su mano se nota en la programación cultural, que seguía siendo muy intensa hasta que se cruzó el bicho. «Pasar pola Borriquita un martes e escoitar a Alejandro Vargas -pianista cubano- é ofrecer calidade ao público e á cidade», comenta con un orgullo que extiende a todos sus colegas de la zona, que fueron los pioneros en la Asociación Cultural Cidade Vella. Como emprendedora inteligente, habla maravillas del trabajo de sus vecinos, como As Crechas, el Paraíso o el propio Modus, que será el siguiente en cumplir medio siglo de vida. Para entonces estará cerrado el plazo de alegaciones para otorgar el título del pub más antiguo de Galicia.