El modelo de gestión del agua reactiva el debate político en Raxoi

Bugallo dice que su propuesta es «ponderada, razoable e beneficiosa» para la ciudad


santiago / la voz

La clara apuesta del gobierno municipal por el modelo concesional para la gestión del agua ha reactivado la confrontación política en Raxoi, aplacada en los últimos meses por la prioritaria atención administrativa e institucional a hacer frente a las emergencias sociales que trajo la pandemia del coronavirus. La vuelta paulatina a la normalidad, aunque sea embozada y extremando las medidas de seguridad sanitaria, ha entrado también en Raxoi. Al menos en la relación entre las fuerzas con representación política.

La presentación el viernes pasado del plan municipal de contrataciones para el 2020, el primero que realiza el Ayuntamiento, ha abierto la caja de los truenos y ha puesto a los tres grupos de la oposición en una postura más que crítica con el gobierno de Sánchez Bugallo. Con las elecciones a la vista, lo acusan, en esencia, de hacer propaganda de lo que no es más que gestión ordinaria. Así resumía ayer ese plan el BNG (el último en valorarlo), en coincidencia con los reproches que el sábado lanzaban ya el PP y Compostela Aberta (CA). En el caso de los grupos mayoritarios de la oposición, el cuestionamiento llegó también a la alusión que el regidor hizo de ese documento como un factor de reactivación económica tras la crisis del covid, cuando se trata en buena medida de contratos habituales del Concello y previstos antes de la pandemia.

«Hoxe vese que non lles complace tanto», pero en el último pleno, les respondió Bugallo ayer, «esixían que se fisexe público» ese plan, que da cuenta de los contratos que se pretende licitar este año por un valor total de casi 800 millones de euros, aunque ese gasto se repercutirá durante varias anualidades. Ese monto obedece, añade, al alto número de servicios que ahora mismo están sin contratos o con las prórrogas a punto de agotarse. Entre ellos están los de mayores cuantías, como el de transporte urbano, recogida de residuos, parques y alumbrado, algunos vencidos ya en el anterior mandato.

Con todo, el foco del debate político de los próximos meses no estará tanto en torno al oportunismo que cuestionan en Bugallo, sino en la apuesta decidida de este por el sistema concesional para la gestión del agua sin abrirlo a una reflexión colectiva cuando, aducen, no solo será el contrato más costoso, sino el que más se prolongue en el tiempo: 20 años, con un lustro posible de prórroga. Serán cinco mandatos, seis con la prórroga.

Goretti Sanmartín se sumó ayer a las críticas de Alejandro Sánchez-Brunete (PP) y Martiño Noriega (CA) para reivindicar que, una vez «frustrada» por los socialistas la comisión para la remunicipalización del servicio que había creado el gobierno de CA, se estudie al menos «a posibilidade de rescatar esta concesión». Aunque desde otra órbita, el PP reclama también diálogo en torno al futuro del servicio.

El alcalde no quiere oír hablar de municipalización. Las experiencias con ese servicio «non son excesivamente ilusionantes para seguir por ese camiño», afirma. El pragmatismo manda, viene a decir. «Necesitamos un socio privado que anticipe unha parte importante dos cen millóns que haberá que investir» en los próximos años, porque esa cantidad «está fóra da capacidade do Concello». Y concluye: «Cremos que a nosa proposta é absolutamente ponderada, razoable e beneficiosa para a cidade».

Goretti Sanmartín demanda que se elimine el pago por tramo y se fije por consumo

El alcalde defiende un contrato muy a largo plazo para la gestión del agua como una vía para introducir las inversiones que requiere el rural, la planta potabilizadora del Tambre y la sustitución de canalizaciones en el casco urbano, «onde hai moitas dos anos 60 e 70», como en el barrio de Vite, expone, donde la mayor parte son de fibrocemento. El BNG lleva años reclamando la sustitución de las que fueron ejecutadas con ese material. Así lo recordó ayer Sanmartín, en la valoración de su grupo sobre la presentación del plan de contrataciones municipales.

La nacionalista repara especialmente, como han hecho PP y CA, en el tema del agua y afirma que una gestión prolongada hipotecará futuras políticas municipales y dificultará la adaptación del servicio a cambios sociales y necesidades futuras. «Non é o mesmo un contrato de auga hoxe que dentro de 20 anos», dice la portavoz del BNG, quien también demanda que se introduzca el pago del servicio por consumo, no por tramo, como está actualmente. «O tramo mínimo é moi alto e iso propicia o malgasto de auga», observa.

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