Aprender de la crisis, o no


De la crisis del coronavirus se aprenderá y se sacarán conclusiones positivas, que servirán para que no se repitan errores. Hemos escuchado eso varias veces los últimos días. También a quienes dicen que, una vez superada, de poco valdrá, y refieren como ejemplo lo ocurrido con el Prestige, fallos entonces detectados y que se mantienen sin solucionar todavía. De todo habrá. Esta es una situación novedosa, inesperada, a pesar de haber visto casos semejantes en la ficción y en otros lugares. Ahora toca aquí estar en casa, estudiar a distancia, teletrabajar, enfrentar incertidumbres, cuestiones imprevistas, que se plantean en el día a día. Ante un panorama como este ya se verán resultados de decisiones de las instituciones, Administraciones públicas, y de los poderes políticos y económicos. Se producirán cambios y avances, de diversa índole. Seguramente serán más intensos en lo privado. De conclusiones que puedan obtenerse de la permanente convivencia, o soledad; de los nuevos modos de actividad, de seguridad, laborales; de distintas formas de contactar, de estudiar, de cuidar la salud, de alimentarse, de compartir el ocio, de organizar el tiempo libre, de comprar, de gastar, de relacionarse socialmente, de comunicar, de estupideces incluso. Lo público y lo privado tendrán también en todo esto repercusiones diferentes. Lo ideal sería que se pudiese prevenir, que no se repita otro acontecimiento igual. Aunque también habrá quien discrepe en esto. Lo innegable es que un virus, un enemigo tan pequeño, ha conseguido ya un gran impacto.

Enorme.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Aprender de la crisis, o no