José Manuel Pérez Tornero: «En la telerrealidad hasta la competición está trucada. Es solo ficción falseada»

El catedrático de Periodismo disertó en el Ateneo sobre las redes sociales y las plataformas digitales


santiago / la voz

El Ateneo trajo ayer a Santiago al catedrático de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, José Manuel Pérez Tornero (Almería, 1954), donde dictó la conferencia, La caja negra de las redes sociales y las plataformas digitales.

-¿Qué esconden las redes y plataformas digitales?

-Ni las redes sociales ni las plataformas son neutras: tienen propietarios que ejercen sobre nosotros un poder desmesurado. Organizan e imponen qué amigos tenemos o con quién compartimos información; nos privan de los derechos de propiedad sobre nuestras creaciones; formatean nuestros mensajes; nos asedian con publicidad muy sibilina; nos vigilan constantemente; y no respetan la privacidad de nuestros datos. De alguna manera colonizan nuestra vida y la expropian. En definitiva, las redes esconden sistemas de inteligencia artificial y algoritmos secretos que tienden a manipularnos y controlar nuestras comunicaciones y acciones.

-¿Qué cautelas debemos adoptar ante las noticias falsas?

-Todas las que podamos. Lo primero, sería fortalecer nuestro sentido crítico. Segundo, contrastar por todos los medios posibles. Tercero, disponer de algunas fuentes fiables a las que concedamos un cierto crédito. Cuarto, contextualizar toda la información que recibimos y el medio a través del cual la recibimos. Quinto, preguntarnos siempre sobre las consecuencias que tiene que aceptemos lo que nos transmiten. Y, finalmente y aunque suene paradójico, no caer en el relativismo absoluto que lleva a descreer de todo, a sospechar de todo. Esa sería una actitud neurótica que, en última instancia, invalidaría la verdad. Y si no creemos en la verdad, nunca descubriremos lo que es falso.

-¿Se debe empezar en la escuela la alfabetización mediática? Y en caso afirmativo, ¿quién asume esa enseñanza?

-Sí, por supuesto. Pero la alfabetización mediática debe ser permanente, a lo largo de toda la vida. Si se empieza desde la más temprana edad; más fuerte será. Pero no puede estar solo en la educación formal. Es un esfuerzo de todos en todo lugar. Forma parte de las prácticas de los medios, de la regulación legal, de la ética periodística, de la formación cívica, etc. Es un aprendizaje continuo.

-Somos a la vez usuarios, clientes y ciudadanos. Mucha protección de datos, pero parece que, a mayor legislación y tecnología, más controlados estamos y más vulnerables somos.

 -Somos bastante vulnerables. Y el conocimiento y la utilización de nuestros datos privados es un arma muy poderosa que nos convierte a todos en vulnerables. Ni los Estados ni las organizaciones internacionales han hecho lo que tenían que hacer para protegernos al respecto. Nos han dejado completamente desprotegidos, a expensas de grandes monopolios mediáticos, alguno como Facebook no tiene reparos en decir que no hará nada para limitar la falsedad y la desinformación, aun pudiendo hacerlo. Algunas de las legislaciones existentes, de tan impotentes que resultan, dan pena. Llevan a la melancolía. Los poderes políticos no están a la altura de las circunstancias. Por eso, los Estados tienen cada día menos poder. Es una situación muy grave: el afán de acumular dinero por parte de las compañías gigantes de Internet amenaza con acabar con nuestros derechos más básicos.

-¿La televisión convencional acabará quedando solo para los espectáculos de telerrealidad?

-La televisión tiende a vivir el pulso de la realidad. De aquí la tendencia a separarse de los productos enlatados, que las plataformas sirven en mejores condiciones. De aquí el énfasis en los programas en directo y la tendencia a sumergirse en la realidad. Pero la telerrealidad no es realidad, es una ficción falseada como un elemento real; ni siquiera es una competición, como lo es el deporte -es decir, una realidad encapsulada en las reglas de un juego-. En la tele-realidad hasta la competición está trucada, profundamente trucada. La verdad, la etiqueta de tele-realidad me parece ya anticuada, digna de ser discutida y superada. Es solo ficción falseada.

-¿Quién prescribe hoy con autoridad y credibilidad: el medio o el periodista?

-Una combinación de ambos. El medio es una marca, una referencia, También lo es la firma. Pero en el futuro habrá equipos periodísticos que serán más que un medio y más que un nombre.

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