Cien días

Ignacio Carballo González
Ignacio Carballo LA SEMANA POR DELANTE

SANTIAGO

22 sep 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El tópico de los cien días de cortesía para un nuevo gobierno está bien, sobre todo si sirve para mirar para adelante y no para cruzarse acusaciones respecto a lo hecho y a lo deshecho en los primeros movimientos de la gestión, en este caso municipal. Uno hubiese agradecido que ese otro inevitable tópico de pasarle facturas pendientes a los responsables de la gestión anterior acaparase menos argumentarios y titulares de que los que vienen siendo habituales -ya se sabe, que si las facturas oscuras, que si los agujeros negros de las finanzas municipales, que si todo es un desastre-, y seguro que no le falta razón a Bugallo y a su equipo cuando exponen sus quejas en mayúsculas, pero esto no debiera acaparar sus prioridades y sí la superación de la parálisis anterior mediante nuevos impulsos para recuperar el tiempo perdido. No son óptimas las circunstancias, con una nueva cita electoral estatal a la puerta y otra autonómica a la vista. El talante proclive al diálogo y a la búsqueda de consensos del alcalde Bugallo permite pensar que la ciudad puede no salir perjudicada de la ya lanzada confrontación electoral, pero es un hecho que la parálisis estatal generalizada también atenaza cuestiones vitales para Compostela, del más alto rango institucional -véase el Real Patronato, por ejemplo- u otras más prosaicas pero no menos importantes para la vida cotidiana de los compostelanos como las relacionadas con las inversiones pendientes en infraestructuras. Menos cruce de acusaciones y más discurso constructivo, pasados cien días y enfilando los 1.360 pendientes, salvando de la lucha electoral los grandes objetivos de ciudad.