«Recuperamos la idea de Domingos de Andrade para conectar el edificio»

Con las obras previstas, el ala sur de Bonaval «volverá a ser un único edificio en lugar de tres como ahora»


santiago / la voz

A finales del 2020, cuando terminen las obras, el ala sur del museo tendrá una planta baja continua, pensada para exposiciones temporales. Incluirá la zona que ocupan dependencias de la Xunta desde 1993, que se vacían los últimos días; y la Zona C, utilizada por el Concello para actividades culturales: «Volverá a ser un único edificio en lugar de tres como ahora. La entreplanta será para un taller, un laboratorio, un almacén y otros usos del Museo. Otra planta, entera, será para oficinas y seminarios. Y la más alta, para exposiciones permanentes del Museo», explican Idoia Camiruaga y Ramón Fernández-Hermida, arquitectos de la Oficina Técnica del Consorcio y responsables del proyecto.

Esa ala sur es previa al edificio principal. Domingos de Andrade (A Coruña, 1639-Santiago, 1712; prestigioso arquitecto que intervino en la catedral, a quien se debe la emblemática escalera helicoidal del Museo do Pobo Galego, entre otras actuaciones de enorme interés) intervino en este monumento y «recuperamos su idea para conectar el edificio, pues él ya conectó la parte alta del claustro del edificio principal, que está a la cota de la planta alta del ala sur», manifiesta Idoia. Destaca el plan director redactado por Xerardo Estévez y Celestino García Braña, en el que también se basan: «Es un documento muy importante, antes no había una visión de conjunto del edificio, y ofrece informaciones históricas muy valiosas, como que el edificio tenía, entre otras zonas, 26 celdas para estudiantes y docentes en la parte superior, era un estudio general». Camiruaga y Fernández-Hermida redactaron ahora el proyecto «atendiendo a las propuestas que nos hicieron en el Museo. Planteamos un espacio bastante abierto, flexible, que admita y facilite diversos usos. Se va a recebar por fuera esa ala sur, cambiará su aspecto actual y eso quizá sorprenda», admiten.

Resaltan que se reaprovechará lo que se pueda: «Los forjados de hormigón del bajo cubierta los dejamos; demolemos los de la entreplanta y de la zona donde estuvo un colegio, pues son de muy mala calidad. Desmontamos los forjados de madera actuales y sus vigas las vamos a utilizar en la entreplanta para hacer forjado mixto, con madera kerto, que es microlaminada. En lo que queda, se harán forjados de madera laminada mixta y hormigón». También conservarán «algunas ventanas, contras valiosas de castaño, así como algunas carpinterías interiores y cultas».

Fernández-Hermida destaca que «debe hacerse una demolición muy cuidadosa, porque pueden aparecer elementos de interés que valga la pena conservar». Pretenden «hacer una lectura del edificio en clave histórico-arqueológica, porque si había 26 celdas, en algún sitio tienen que quedar elementos que las constituían, o la alacena, la lareira o el vertedoiro. Ahora está muy opaco el edificio. Si se encuentran elementos veremos en qué estado están y esperamos poder recuperarlos», dicen.

Idoia insiste en que «la pieza principal, la más importante del Museo do Pobo Galego, es el propio edificio, con esa escalera helicoidal que tiene, ese claustro, esas fachadas, esa proporción, esa volumetría, esa arquitectura tan culta. De eso tratamos con la empresa a la que se adjudicó la obra -Bauen Empresa Constructora SAU- esta semana».

La obra contempla detalles como conservar zonas de nidificación de aves «y conseguir un edificio sostenible desde el punto de vista de ahorro energético, con una buena climatización, y un sistema físico de expulsión del gas radón. Si es posible se hará alguna visita abierta al público, para que vea cómo se hace todo».

Seguirá un reloj de sol en el dintel de una ventaja

También quedará la esfera de un reloj de sol en el dintel de una ventana, en piedra, que se supone procede de un edificio antiguo y permanece en ese espacio de Bonaval desde que se colocó ahí: «Los elementos que encontremos que merezca la pena dejar a la vista permanecerán, para ayudar a interpretar cómo era el edificio», sostienen.

Una ventanal con vistas de la ciudad de enorme interés

Los arquitectos afirman que el corredor diseñado por Domingos de Andrade acaba en una ventana de casi 6 metros cuadrados con vistas sobre la ciudad de enorme interés y belleza: «Esa ventana está previsto hacerla ahora con una carpintería mixta madera-metal muy finita, de alta tecnología y de altas prestaciones de aislamiento térmico y acústico, quedará muy moderna y será una aportación valiosa para el edificio», indican.

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