Hernández


El propio Agustín Hernández dio la clave en una entrevista en La Voz en la campaña de las últimas elecciones municipales: «Seré mejor alcalde de Santiago que candidato, sin lugar a dudas». Pero las urnas le volvieron a dar la espalda y, desde entonces, la salida del exconselleiro y exalcalde era cuestión de tiempo. La vacante en la presidencia del Consello Económico e Social por el retorno de Corina Porro a Vigo le dio a Feijoo la oportunidad para una compensación a la medida de quien fuera uno de sus pesos pesados en San Caetano durante cinco años y al que tuvo que sacrificar como conselleiro para encomendarle la titánica tarea de rescatar al gobierno municipal del PP y al Concello de la zozobra en la que quedaron sumidos tras el paso de Conde Roa y Ángel Currás por la alcaldía. Agustín Hernández fue un alcalde para apenas un año de urgencias y de circunstancias insólitas, extraordinarias; y fue un buen alcalde. Con él comenzó la normalización del Concello, pero no tuvo tiempo suficiente para consolidar su gestión y acabó pagando los platos rotos de sus antecesores. Después, asumió con la misma entrega y elegancia la portavocía del primer grupo de la oposición para hacer un control firme y sin excesivas estridencias de la gestión de Compostela Aberta. Pero Hernández seguía siendo un gestor incómodo dentro del traje de batallas políticas, por lo que ganar la alcaldía -que para el PP, en Santiago, es mucho más que ganar elecciones- era para él un objetivo prácticamente inalcanzable. Con el exalcalde, el CES tendrá un presidente de consensos, que es lo que requiere ese organismo. Santiago pierde un excelente concejal.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Hernández