Dieciséis ediles tendrán dedicación a Raxoi, aunque tres de forma parcial

Noriega toma nota del «maltrato» a CA y el regidor defiende un reparto proporcional


santiago / la voz

Xosé Sánchez Bugallo y Martiño Noriega mantuvieron ayer su primer pulso oficial a cuenta de la proporcionalidad en la distribución de las plazas que remunerarán el trabajo de los ediles que dediquen su jornada laboral, total o parcialmente, al Concello. Serán en total 14 y media (10 para el PSOE, 2 para el PP, 1,64 para CA y 1 para el BNG), aunque distribuidas en 16 al dividir CA su cuestionada cuota en tres parciales de 21 horas semanales.

El alcalde salvó el pleno con consenso a la hora de decidir la representación de los grupos políticos en las entidades con presencia municipal, pero la unanimidad se rompió con las dedicaciones exclusivas. Compostela Aberta se ve «maltratada» en un reparto al que se opuso «por dignidade» y que la ha dejado con la misma asignación que tuvo el PSOE como segundo grupo de la oposición en el mandato anterior. Pero entonces los socialistas tenían un edil menos que ahora CA, expuso el exalcalde, quien también quiso hacer valer las 3.600 papeletas con que superó a Paco Reyes. Se trata de aritmética, vino a decir un Noriega que recriminó a Bugallo el «agravio» de un pacto entre el PSOE y el PP en el que CA fue «o primo».

Noriega sostuvo ante el pleno que Bugallo ha elegido ya socio preferente para un mandato en el que está en minoría y que arranca sin querer «recoñecer a CA como espazo fundamental para a gobernabilidade». Su formación no deja de verse como la alternativa natural para la gobernabilidad en el «contexto» de unas elecciones que se decantaron «de xeito maioritario» por la izquierda, frente a la intención inicial de Bugallo de gobernar en minoría, con apoyos puntuales y sin descartar a nadie. Pero el exalcalde advirtió que el «trato» a su grupo no es cuestión menor, que toman nota y que adoptarán «o rol» que deban «en base ás prioridades» que marque un gobierno al que cualquier aproximación al PP le «durará» lo que tarden en llegar las elecciones autonómicas: «entón dispararanse ao xeonllo».

Donde Noriega ve desproporcionalidad, su sucesor ve equilibrio y un reparto «razoable». Bugallo tiró también de aritmética, aunque en su caso para poner en relación el reparto respaldado por el PP y el BNG con el peso de cada grupo en la corporación y con el límite de no superar el gasto presupuestado: A CA le salen 1,64 por 5 ediles. «Non hai trato disciminatorio», dijo, negando ninguna alianza ni estrategia con el PP, aunque asumiendo que su condición minoritaria lo aboca a buscar acuerdos para el mandato: «en ocasións terei que dar o empate como bo ou incluso algunha vez aceptar pulpo como animal de compañía». Pese a que CA toma nota, Bugallo no renuncia a involucrarlo «en puntos de acordo». Entiende que el «duelo» por la pérdida de la alcaldía pasará, dijo tras el pleno y después de aludir a que CA no hizo propuestas para ese punto, pese a invitársele. Agustín Hernández (PP) achacó la actitud de Noriega al «shock» por la pérdida de la alcaldía y Goretti Sanmartín (BNG) lamentó la falta de consenso.

Aprobadas de urgencia las cuentas del transporte para no perder la ayuda del Estado

Justamente antes del primer pleno deliberativo del mandato, la Xunta de Goberno se reunía en sesión urgente y extraordinaria para aprobar la liquidación con Tralusa por el servicio de transporte urbano, así como la de Autos Carballo y Hermanos Ferrín por el servicio en líneas específicas. La sesión no podía esperar a la convocatoria ordinaria del lunes porque ese trámite es necesario para optar a la subvención estatal para el transporte y el plazo concluye mañana, según el alcalde, quien evitó entrar en consideraciones sobre por qué esas liquidaciones no estaban aprobadas aún. Solo constató que «quen estaban antes non as deixaron aprobadas» y que son un requisito para solicitar la ayuda, que el pasado año superó los 400.000 euros. La liquidación provisional con Tralusa, la operadora del transporte urbano, supera los 3,7 millones, de lo que queda pendiente de abonar 443.526 euros. La liquidación de las otras dos suma 308.924 euros. Aunque el contrato con Tralusa está vencido, la firma lo sigue prestando hasta que se convoque nuevo concurso. En el 2017, el déficit del transporte sumó 4,7 millones.

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