El gobierno saliente y el entrante celebran hoy una «cumbre» en Raxoi para traspasar poderes

Martiño Noriega y Xosé Sánchez Bugallo escenifican la transición de ejecutivos acompañados de sus equipos


santiago / la voz

Xosé Sánchez Bugallo volverá a pisar hoy la planta noble de Raxoi. Lo hará como concejal electo. Como alcalde, todavía le queda más de una semana. Hasta el día 15 no tomará las riendas de la Administración compostelana, que en el 2011 cedía ante la mayoría absoluta de Conde Roa después de gobernar tres mandatos en coalición con el BNG. El próximo alcalde mantendrá su primer encuentro oficial con el todavía regidor, Martiño Noriega, aunque no será en privado. Más bien será como una cumbre entre los gobiernos saliente y entrante.

Con los informes técnicos sobre el estado de la gestión, la hacienda y la programación municipal ya sobre las mesas del equipo de Noriega, ha llegado el momento de poner en marcha el traspaso de poderes. Los informes encargados la semana pasada fueron llegando ayer a los responsables políticos del gobierno saliente (Compostela Aberta), quienes hoy los entregarán a sus sucesores. El encuentro será numeroso. Y paritario. Porque si el gobierno saliente funcionó con diez ediles, el entrante, al menos en el arranque del mandato, tendrá los mismos.

Lo que sí facilitará el traspaso es que Bugallo tenga ya decidido el reparto de funciones entre los nueve concejales que se estrenarán o volverán con él a Raxoi -el exalcalde ya fue desgranando esas responsabilidades a lo largo de la campaña-, porque es más que probable que esa fase de transición entre un gobierno y otro requiera más reuniones.

Una vez que los socialistas estudien esos informes es muy factible que quieran entrar en detalles para organizar la asunción del gobierno y su primer período de gestión. A partir de ahí ya serán reuniones individualizados entre los concejales salientes y entrantes de cada área para avanzar en esa transferencia. Por parte de Compostela Aberta, disponibilidad hay incluso para favorecer el contacto con los técnicos responsables de los servicios, si fuese el caso, antes de la toma de posesión del nuevo gobierno. Bugallo quería que esa puerta quedase también abierta.

Tomar el pulso

«A cidade está por riba de todos e trátase de que non haxa problemas» para el traspaso, afirma el jefe de gabinete del gobierno de Noriega, Miguel Rodríguez Penas, quien también participará en el encuentro de esta mañana. Su presencia no desequilibrará, sin embargo, la paridad. También asistirá la coordinadora de campaña de Bugallo y jefa de gabinete en sus anteriores gobiernos, Mari Carmen Lemos. Todo apunta a que retornará de nuevo a esa función.

El exalcalde parece querer reducir al mínimo el período para tomarle de nuevo el pulso a la gestión municipal. Su experiencia y la de parte de su equipo en la vida municipal (Mercedes Rosón como concejala delegada en su momento y Gonzalo Muíños y Milagros Castro desde la oposición) serán importantes en ese sentido. Nada que ver con la de Compostela Aberta cuando arrancó su mandato. Entre los suyos, solo Martiño Noriega había tenido experiencia de gestión en una administración pública.

Este será el primer traspaso de poderes que se hará en un encuentro entre los equipos saliente y entrante al completo, un modelo que surgió de las conversaciones previas del alcalde en funciones y de quien será su sucesor para organizar la mudanza de gobierno. Aunque en el 2015 Martiño Noriega había agradecido en más de una ocasión la disponibilidad de Agustín Hernández (PP) para facilitar la transferencia de poder, la puesta en escena no había pasado de una reunión entre el entonces alcalde popular en funciones y el ahora regidor también en funciones. Los líderes del actual relevo escenificarán ahora con todo su equipo lo que la constitución de la nueva corporación hará oficial el día 15.

El próximo alcalde no pedirá apoyos de otros partidos para la investidura

En ausencia de una mayoría absoluta que aritméticamente solo podrían asegurar el PP (8 ediles) y Compostela Aberta (5) juntos, a Sánchez Bugallo le basta con los votos de su propia formación (10 escaños) para proclamarse alcalde el próximo día 15. La ley marca que si no prospera una candidatura con mayoría absoluta, la presidencia de la corporación recaerá en el candidato de la lista más votada, con lo que el socialista no tendrá problemas para hacerse con la alcaldía aunque carezca de otros apoyos. Y no los demandará expresamente.

Entre los contactos que prevé mantener una vez que se cierre el traspaso de poderes no está el de pedir apoyo para su investidura: «Vou respectar que cada grupo tome a decisión que estime oportuna». Su interés como interlocutor con las demás formaciones estará puesto en las posibilidades de tratar de buscar consensos en torno a sus proyectos o acuerdos puntuales. Sin cerrarse a otras posibilidades, como ya ha avanzado, de momento defiende su intención de arrancar con un gobierno en minoría.

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