El campo de San Marcos languidece

Los arbustos se apopderan de un terreno sin actividad


Los campos de tierra son una especie en extinción. Y el de San Marcos, que languidece sin actividad desde que el club de fútbol cesase su actividad, es un claro ejemplo. La fotografía y la maleza indican claramente que han pasado meses desde el último partido en un terreno que durante años fue epicentro de la actividad deportiva en la parroquia. Las nuevas generaciones juegan más en la nube que al aire libre. A la par, los campos de hierba sintética han ido ganando cuota de protagonismo. Las estampas de partidos bañados en barro no son más que nostálgicos recuerdos de no hace tanto tiempo. El Compos ascendió a Primera con muchas horas de entrenamiento en un campo en pendiente, con más de un bache, en Lavacolla.

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