Empate y otra vez sabor agridulce. El Paiosaco igualó un 2-0 al filo del minuto noventa. El Bergantiños equilibró en el 93. Si no se le hubiesen escapado esos cuatro puntos, el colectivo de Yago Iglesias estaría segundo, a uno solo del líder. Y ahora es cuarto, a seis. Y tiene un margen de cinco respecto al quinto clasificado, el O Barco. También dejó un regusto amargo el empate ante el Polvorín. Y, más atrás en el tiempo, aquellas dos derrotas seguidas en San Lázaro ante el propio Bergantiños y el Arousa. Si la clasificación se midiese por sensaciones, estaría más arriba.
Lo más meritorio de este Compostela es su propuesta, porque sale en todos los partidos a buscar la portería rival y porque la mantiene incluso en momentos complicados. Y quizás esté pagando esa osadía, porque a veces en el fútbol también conviene saber especular.
En todo caso, restan trece jornadas, 39 puntos en litigio, y se presenta una última evaluación de curso apasionante. La lucha está más abierta que nunca, los de abajo están dando sustos a los de arriba, nadie manda con autoridad.