Seco, con aroma de anís y sin relleno

Las pastelerías de Santiago despachan estos días cientos de roscones de Reyes


Santiago / la voz

El roscón de Reyes pone fin a la locura gastronómica de las fiestas navideñas. Este dulce no faltará en la inmensa mayoría de los hogares compostelanos, y en muchos de ellos ya estará disponible hoy para acompañar el desayuno de mañana o para la merienda de la tarde.

Pero, ¿cuál es el auténtico roscón de Reyes? Nelsón H. Torres, de la pastelería Dulcysal, tiene claro que «la receta tradicional es la que se impone en Reyes. Seco, sin rellenos ni cubiertas de chocolate, con anís y las frutas confitadas». Pero, aclara, «lo del anís es muy nuestro. En León, donde estuve trabajando 14 años, se hace con agua de azahar, que le da un sabor a colonia Nenuco. No me gusta. Yo prefiero seguir la receta de las abuelas, la del roscón que tomaba cuando era pequeño. Manteca de cerdo, azúcar, harina fuerte, anís y ralladura de limón y naranja son los ingredientes básicos. Después, el truco está en la preparación y en la cocción, que es cosa de cada uno».

Sorpresa o haba

La clave del roscón de Reyes viene dada por la sorpresa y el haba que se ocultan en su interior, y que vendrá a determinar quién paga y quién se libra. Nelson ocultará este año ambas piezas por debajo del roscón para que sea más difícil acertar con el lugar. «Si se pone por arriba, hay que tapar el sitio con la fruta confitada, y es fácil intuir dónde está. Por abajo, es más complicado de poner, pero no se descubre fácilmente». La sorpresa es lo que marca la diferencia entre el roscón de Reyes y el que puede venderse a lo largo de todo el año.

Estos días, los obradores de las pastelerías de Santiago echan humo, porque se cocinan miles de roscones. Nelson recuerda que, en una pastelería de Pontevedra donde trabajó antes de irse a Ponferrada, «en dos días se despachaban mil. Aquí saldrán unos cien roscones, porque es una pastelería de barrio», matiza.

Aunque lo clásico se impone por Reyes, las pastelerías introducen novedades que también tienen buena acogida en la ciudad y que son más frecuentes en los roscones que se ofertan estos días como reclamo en los supermercados y en las grandes superficies. Los rellenos de nata, crema y chocolate son los más frecuentes. «Pero cuando vienen las abuelas suelen pedir el de siempre, porque es mejor para el desayuno», sostiene. Una de las últimas variedades es la de cubrir el roscón con chocolate sin dejar ver la masa tradicional. «Es la que menos se ve y se hace en unos pocos sitios. Para mí, no tiene nada que ver con el roscón de Reyes. Eso es otra cosa».

Una variante solicitada, tanto en Dulcysal como en otras pastelerías tradicionales de Santiago, son las piezas elaboradas con harina sin gluten, porque «cada vez hay más personas con intolerancia. Yo haré uno para una clienta, y es que para un antojo que se puede permitir, cómo no hacérselo», comenta Nelson H. Torres. Los que quieran algo muy especial, será mejor que tengan la precaución de encargarlo con tiempo, porque estos días los obradores están saturados.

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Seco, con aroma de anís y sin relleno