Suele suceder en el fútbol que el resultado distorsiona el análisis. Una victoria puede tapar un mal partido y una derrota impedir que se valore un buen expediente. El vencedor no siempre es, necesariamente, el que mejor hace las cosas. Por eso el llamado deporte rey despierta tantas pasiones y debates. Pero hay una cosa que se puede elegir, más allá del resultado, que no depende de nada ni de nadie: la manera de competir.
El Compos se decidió hace tres años por una línea de juego que ha ido evolucionando a lo largo de todo este tiempo. Es un equipo reconocido y reconocible. Y, paradójicamente, por esas cosas que tiene el fútbol, que no entienden de lógica y lo hacen indescifrable y atractivo al mismo tiempo, el colectivo azul y blanco viene de perder los que probablemente hayan sido sus dos encuentros más completos de este curso.
Quizás el mayor enemigo del Compos, ahora mismo, sea el propio Compos, si es que le entran las dudas. No debería, porque ha encontrado un molde que le sienta bien, que es del agrado de la afición y, si el análisis va más allá de los dos últimos choques, le está deparando buenos resultados.
Este mismo jueves Yago Iglesias apuntaba en esa línea, la de perseverar, la de no obsesionarse, la de confiar en el trabajo. Y hablaba, en todo caso, de manejar mejor los tiempos de los partidos.
Por ahí sí que puede venir el margen de mejora, porque en el fútbol no es bueno jugar siempre en la misma marcha, por más que sea la quinta o la sexta. Como los ciclistas en plena ascensión que de vez en cuando piden un relevo porque están cansados de tirar, a veces es bueno frenar, esperar o cambiarle de registro al rival dentro del mismo partido, sobre todo si el devenir de la contienda permite jugar en función del marcador.
El Compos encarará mañana un partido complicado ante un rival que probablemente está buscando su identidad, después del descenso y de una notable renovación del plantel. Pase lo que pase en A Malata, quedarán todavía treinta jornadas por delante, noventa puntos en litigio. Y habrá baches de juego y resultados para todos, sobre todo en una Tercera que esta temporada viene más igualada e incierta.