Sergi Cámara: «He querido devolverles la dignidad»

El fotógrafo, que expone en la Fundación Araguaney, identifica por su nombre a todas las personas refugiadas que muestra en sus imágenes


santiago / la voz

Son los rostros de la diáspora, de Siria principalmente, pero también de Irán, Iraq, Afganistán… Familias completas, familias incompletas, tal como se llama la exposición de fotografías que la Fundación Araguaney-Puente de Culturas ha colgado en su galería de arte como actividad complementaria de la Semana de Cine Euroárabe Amal, que se celebrará del 22 al 26 de este mes en el Teatro Principal. Se trata de dieciocho retratos colectivos capturados por Sergi Cámara (Vic, 1970) en la isla griega de Lesbos en el año 2015. «He querido devolverles la dignidad. Quise dejar de hablar de cifras, identificándolos a todos con su imagen y nombre correspondientes», indica el fotógrafo catalán.

Estas familias venían desde la costa turca en barcas hinchables con motor, y por navegar siete kilómetros las mafias les cobraban unos 1.500 euros, cuando a un turista le cuesta 10. Incluso les vendían chalecos falsos que no flotaban, según relata Cámara. Cada día llegaban unas veinte barcas, que transportaban a unas sesenta o setenta personas cada una. «En las zódiacs venían solos, sin ningún tripulante, así que alguien se hacía cargo del motor; estaban expuestos a peleas por desavenencias y a otras contingencias. Algunos mayores venían en silla de ruedas, estos pagaban doble, porque ocupaban más espacio. Son migrantes que vienen huyendo de la guerra», explica Sergi Cámara.

La mayoría llegaba esperanzada -agrega-, pensando en una vida mejor y felices por haber superado la parte más peligrosa de su viaje a Centroeuropa. «La emoción de estar vivos provocaba abrazos entre ellos, alegría, pero también los vi llorar por el miedo que habían pasado. Algunos era la primera vez que se veían en el mar», según cuenta. Pero lo que más impresionó al autor de estas imágenes llenas de realismo fue el hecho de que algunas familias tenían que separarse en origen, ya que no disponían de recursos suficientes para afrontar un viaje para todos, que hasta su destino costaba unos cinco mil euros por cabeza. «Yo no tengo hijos, pero eso tiene que ser desesperante. ¿Qué hijo te llevas, pensando en que al otro u otros quizá no los vuelvas a ver? ¿Cuál es el criterio de elección? Yo no sabría gestionar ese momento», confiesa.

Del periodismo al documental

Una de las fotos se ha seleccionado para ser la imagen del festival Amal. Se trata de una familia de cinco: Rhaman y Nazira, de Afganistán, acompañados de su hija, Yosama, y sus hijos, Rami y Benjamin. Su destino era Suiza. «Mi padre -indica- era de Jaén y en su día emigró a Cataluña, donde se casó con una catalana. Mis primeros trabajos en prensa también tuvieron que ver con los migrantes». Pero Cámara dejó pronto el fotoperiodismo, «porque todo va tan rápido», que prefirió convertirse en un «fotodocumentalista». Ha estado diez años en la valla de Melilla, ahora se va a El Congo y su primer trabajo internacional fue con los refugiados kosovares: «En Albania aluciné porque allí no había campos ni tiendas de refugiados, los acogían en sus propias casas. Un sirio me contó que cuando sucedió la guerra del Líbano, también acogieron en sus casas a los huidos. ¿Y ahora? Me preguntaba él».

A Sergi nunca le ha pasado nada ni ha se ha visto en situaciones de riesgo, a pesar de llevar mucho tiempo trabajando con refugiados en distintas partes del mundo. Dice que este oficio le ha descubierto «de primera mano» una problemática que se desconoce, al tiempo en que insiste en la necesidad de devolver la dignidad a los protagonistas de tantas hégiras. «Aguantar colas de horas para comer, subir al autobús, recibir un kit higiénico. Yo, con mi educación europea, no estaría tan entero. Al final lo que queremos todos es llegar a casa por la noche, después de trabajar, y poder abrazar a la familia», según reconoce.

Le «quema» el no ver una solución, «ver que todo va a continuar igual», pero está dispuesto a seguir en la brecha: «Soy un fotógrafo activista. Mis amigos me llaman el humanitario».

El protagonista. Sergi Cámara (Vic, 1970) es un fotógrafo que cambió el trabajo en prensa para ejercer como «fotodocumentalista». Su primer trabajo internacional fue con refugiados kosovares.

La exposición. La Fundación Araguaney expone estos días una muestra con 18 retratos colectivos realizados en la isla griega de Lesbos en el 2015.

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