Manuel Eirís y Miguel Marina, un diálogo desde el monocromo

El pintor compostelano y el madrileño inauguran esta noche una muestra en Didac


20.30 horas • Fundación Didac (Pérez Constanti, 12) • No se conocían previamente, únicamente su trabajo artístico. Pero desde hoy hasta el 15 de octubre, las creaciones del compostelano Manuel Eirís y el madrileño Miguel Marina dialogarán en la sala de Didac. Una conversación entre pintores con nexos en común y, al mismo tiempo, con matices diversos.

«O diálogo vén do traballo, non pola temática previa imposta. Os dous teñen puntos en común, son artistas que traballan a pintura dende a abstracción con un achegamento moi claro ao monocromo. Ademais, coinciden no punto de vista, que parte moito da representación e da memoria. As súas obras non contan unha historia, pero si están feitas a partir do que eles teñen como experiencia vital», explica la comisaria, Mónica Maneiro.

Unos nexos en común que reconocen los propios artistas. «Sentí una afinidad en el proceso. No intenté forzar nada para esta muestra», destaca el compostelano Manuel Eirís, mientras que el madrileño Miguel Marina aseguró de «todo fluye de una manera natural. Solo tuvimos una llamada en todo el proceso».

Para Manuel Eirís supone regresar con su obra a una exposición propia en Santiago después de siete años, la última había sido en el 2001 en la galería SCQ. Sigue su misma esencia: creaciones construídas a partir de la sucesión de añadidos pictóricos. Las pistas de esas capas aparecen, en ocasiones, en el borde, pero no únicamente. Los títulos tienen otras veces las claves para descifrarlas.

Cincuenta espráis

Entre las obras que pueden verse a partir de hoy destaca una en la que empleó cincuenta espráis de colores diferentes. «Es espray porque, si lo aplicas en una sola pasada, caen solo unas pocas gotitas. Entonces, al final, unas diez gotas de cada uno representan unas quinientas gotas, lo que crea una superposición de capas pero por tramas, con lo que puedes verlo todo de frente», explica el artista compostelano. Una obra ligada a su pasión por el skate: «Yo no busco referentes, pero es un deporte que me gusta y, por lo tanto, lo incorporo a mi trabajo, al igual que hago con otras anécdotas y cosas curiosas en las que encuentro conexiones con el hecho de pintar».

Por su parte, para el madrileño Miguel Marina supone su primera exposición en Santiago y en ella muestra obras realizadas los últimos meses durante su residencia en Roma en la Academia de España. Se trata de pinturas pero también de pequeñas esculturas e instalaciones. «Todas tienen que ver con el imaginario de Roma, el poso que han ido dejando mis paseos por allí», destaca el artista. La parte pictórica es más el reflejo de las fachadas y los colores de la propia ciudad, mientras que la parte de la instalación evoca el recorrido por el río Tíber. Una de las obras es un mosaico con piel de mandarina, que es influencia de la presencia de imágenes que recopiló de mosaicos en Roma y Pompeya.

Un paso por Roma, que ha dejado su huella más allá de la temática. También supuso un acercamiento a lo escultórico, hasta ahora ausente en las muestras del artista.

Con las obras de Eirís y Marina, la Fundación Didac abre la temporada expositiva, que también incluirá muestras individuales del gallego Antón Reixa y de la artista valenciana Irene Grau.

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