A la cola


Nuestra Catedral se revelará renovada en su totalidad poco antes del año santo del 2021, pero desde este mismo verano va a multiplicar su siempre imbatible poder de atracción como primer argumento de la proyección de Galicia en el mundo. No es para menos, al confluir el descubrimiento, ya desde hace unos días, de casi toda la fachada del Obradoiro rehabilitada y liberada de andamios; y del pórtico de la Gloria, en toda su policromía, a partir de mañana. Conclusión: si durante la avalancha turística de los sucesivos veranos y otras fechas no ha dejado de crecer la masiva afluencia a la basílica, ya pueden ustedes imaginar lo que va a suceder en las próximas semanas. Las colas no van a ser solo patrimonio de la Praza de Praterías, sino que probablemente se formarán en la del Obradoiro, porque nadie querrá irse de Santiago sin ver la obra cumbre de Mateo y del románico en su esplendoroso tecnicolor. Tanta demanda tiene que ser canalizada, ordenada, para evitar los excesos, no tan lejanos en el tiempo, que hoy nos parecen más propios de pueblos bárbaros que de una sociedad respetuosa con las joyas de su patrimonio cultural. Y no era la tradición del santo dos croques lo peor, ni mucho menos, pues a fin de cuentas era una superstición con loables pretensiones. Al establecerse un primer régimen de visitas al pórtico en grupos de 25 personas y 15 minutos de duración, con acceso por la entrada principal, están servidas las colas en el Obradoiro. Es inevitable para lograr el equilibrio entre los deseos del público y la conservación de la brillante sonrisa de Daniel. O se da número como en el súper o las colas de Praterías y del Obradoiro se darán la mano.

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