«Pedí la semana libre en el trabajo para poder venir a O Son do Camiño»

El Monte do Gozo recibió ayer a los primeros festivaleros que acamparán en Santiago

Llegan los primeros al Son do Camiño El Monte do Gozo empieza a llenarse de tiendas de campaña. El festival arrancará mañana después de comer

Santiago / la voz

Por ver a un ídolo musical hay fans dispuestos a cometer locuras y otros reorganizan su vida para poder disfrutar coreando sus canciones favoritas. Por ver, principalmente a Franz Ferdinand hoy, Sabela Alonso no solo se recorrió los casi cien kilómetros que separan Lugo de Santiago, también se cogió un asueto en su vida laboral: «Pedí toda la semana libre en el trabajo para poder venir a O Son do Camiño». «Necesitaba también unos días antes de la fecha para preparar todo el tema de la acampada», contaba ayer frente a la zona de pulseración la joven lucense, quien compatibiliza sus estudios con la atención en una oficina de turismo de la ciudad amurallada. Acompañada por otras dos amigas, se reconocía como la más festivalera. Y, por experiencias pasadas, su gran preocupación era cómo se encontraban los baños y las duchas en la zona de acampada. «Es lo más importante», aseguraba.

Al igual que Sabela Alonso y sus amigas, decenas de personas ocuparon desde la una de la tarde las primeras parcelas de la zona de descanso del festival. Un poco antes que ellas llegaba otro grupo, de gallegos procedentes del entorno de A Coruña y Burela. Cada uno, con el objetivo de ver a bandas distintas. Entre ellos, también hubo quien se pidió días libres o hizo renuncias con tal de asistir a la cita musical de Compostela. «Nosotras solemos trabajar los fines de semana y hemos sacrificado nuestro dinero, el que íbamos a ganar, y que ahora gastaremos estos días», indicaban Susana y Raquel, monitoras infantiles de Burela.

También asumieron un riesgo económico otros tres amigos que descansaban ya en sus tiendas ayer por la tarde. Los estudiantes, de 20 y 19 años, de Madrid y Ciudad Real explican que el requisito imprescindible era aprobar. «Si nos hubiera quedado alguna no podríamos haber venido y habríamos perdido el dinero de los abonos», comentaba el de la capital en nombre de todos.

Con la casa a cuestas

Desde la una de la tarde, el Monte do Gozo se convirtió en un constante goteo de mochilas y maletas rodando por la rúa das Estrelas arriba hasta llegar -con media casa a cuestas- a la zona de descanso de O Monte do Gozo, en la que instalar el fuerte para los próximos tres días.

Ellos han sido los primeros colonizadores del cámping del festival, pero a lo largo de la mañana de hoy se espera la llegada de muchos más. Preparados, por si llueve, con ropa de abrigo y botas para brincar sin compasión hasta que el cuerpo diga basta con The Killers, Lenny Kravitz, Jamiroquai y una treintena de grupos divididos en dos escenarios.

Y, para caldear el ambiente, alguno ponía ya ayer los himnos de The Killers para amenizar la tarde y como recompensa al esfuerzo hecho para instalarse en la zona de acampada, aunque lo cierto es que las tiendas de instalación instantánea son más y ahorran quebraderos de cabeza.

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