Colapso total


La temporada alta turística magnifica y trae al primer plano algunos de los problemas que más impactan sobre el casco monumental. Es como si durante el resto del año esos déficits, que no pasan desapercibidos, fuesen más llevaderos, como si suscitasen menos urgencias. Es el caso del conflicto de la recogida de basura, que ha obtenido una respuesta seria del gobierno municipal, destinando incluso patrullas policiales de paisano. De momento, estos agentes están tomando nota y advirtiendo, pero multarán en breve a quienes -a estas alturas, incomprensiblemente- sigan haciéndose el loco y depositen las bolsas de residuos a la puerta de sus locales en vez de recorrer unos metros en busca de un contenedor disponible, hasta la compactadora de Fonseca o de esperar a que pase el camión de Urbaser. Y otra cuestión que no se ha resuelto bien es la del acceso al casco monumental de vehículos de suministro de establecimientos. Al principio de este mandato el gobierno local anunciaba diálogo con los sectores implicados para tratar de buscar alternativas al colapso del mismo centro histórico -Praterías es un escándalo- con furgonetas y camiones de poco porte. Se barajaba la posibilidad de adelantar el horario en el que estos transportistas podrían acceder, que actualmente es de 7.00 a 10.30. Pero nada ha cambiado. Con frecuencia la Berenguela da las once y alguno queda por allí. El problema es la molestia para vecinos y transeúntes y la mala imagen que se llevan peregrinos y turistas «madrugadores». Más aún, a las 10.30 horas los peregrinos no tienen un espacio por el que acceder a la Catedral porque la plaza está ocupada al 100 % por furgonetas.

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