La Xunta y el Concello comprometen 15 proyectos con el horizonte del 2021

Juan María Capeáns Garrido
juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

paco rodríguez

Noriega considera clave el consenso institucional, y Feijoo la eficacia administrativa

04 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Alberto Núñez Feijoo y Martiño Noriega se sacaron las bufandas de sus respectivos partidos para vestir, al menos durante dos horas y media, la misma camiseta de la capital que comparten las instituciones que ambos representan. La Xunta de Galicia y el Concello pusieron a prueba su lealtad vecinal a través de sus máximos representantes por tercera ocasión en el último año y medio y, al menos por las formas y las palabras fuera del despacho de San Caetano, el resultado fue de notable alto.

Hubo acuerdos que llegaban más o menos engrasados, reivindicaciones que no tuvieron discusión por evidentes y disensos, como el mostrado por Feijoo ante la idea de Noriega de lanzar una tasa turística en la capital. Ambos conocían sus posturas, así que el asunto no generó mayores tensiones, ya que cualquier decisión está en manos de la Xunta. Y no es no.

El encuentro, que duró un par de horas, reveló a su término dos maneras de hacer política que pueden ser complementarias y muy efectivas. El alcalde tuvo un discurso más institucional, apelando a la lealtad de dos organismos que comparten un mismo espacio y que, cada uno a su manera, son representantes de toda Galicia, como capital y como Gobierno. Feijoo, en cambio, sacó su perfil más ejecutivo y admitió que algunas de las actuaciones que la Xunta tiene que desarrollar en Santiago dependen en exclusiva de su Administración, pero en la mayoría de los casos hay llaves que solo tienen tanto el Concello como la Universidade, como es el caso de la ampliación del hospital y de la construcción de una nueva facultad de Medicina.

Esa eficacia municipal en las gestiones para ceder el suelo -caso de la residencia de mayores de Fontiñas- o para ordenar los accesos y el terreno de la intermodal, cuestión que generó roces en los últimos meses, es clave para que la Xunta pueda avanzar en sus proyectos comprometidos, que el jefe del Ejecutivo autonómico quiso enumerar: en total son 15 retos, algunos en ejecución, otros en fase de planificación, y todos con el horizonte del año santo 2021, más allá incluso de la encomiendas electorales. La nueva facultad, la depuradora o las infraestructuras viarias son la que se fían a más largo plazo, pero todas están atadas y encarriladas a distintos niveles de ejecución administrativa o de obra.

Además de los quince proyectos que fijó de palabra Feijoo, Noriega también reclamó a la Xunta que se implique en la creación de un Campus da Música, justificado por la falta de espacio en el Conservatorio y la necesidad de una nueva escuela municipal.

El ambiente de cordialidad tampoco se perdió cuando la prensa le pidió al alcalde que valorase la visita de su homólogo coruñés a Dublín, donde tenía previsto reunirse con directivos de Aer Lingus, una compañía que ya vuela a Lavacolla. Noriega eludió la turbulencia con su socio de la marea y se limitó a garantizar que Santiago trabaja para atraer rutas internacionales que no existen en Galicia.

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