«Los políticos de ahora no tienen sentido del humor y, sobre todo, no van al teatro»

Ofrecerá este viernes en el Auditorio de Galicia su espectáculo «¡Madre mía! ¡Cómo está España!»

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Viernes 20 • 21 horas • Auditorio de Galicia • 20 euros • El humorista Moncho Borrajo presentará mañana en el Auditorio de Galicia su espectáculo ¡Madre mía! ¡Cómo está España!

-¿No tendrá falta de argumentos para su espectáculo?

-Estoy teniendo el problema de que tengo que cambiarlo todos los días (ríe). Lo más importante es que con este espectáculo vuelvo al Moncho de siempre, al Moncho que improvisa, que se mete con la política, al Moncho políticamente incorrecto. En esta ocasión, en vez de sacar a chicos al escenario, saco a chicas, más agradables y con más ganas de lío. También recupero el payaso mío final, en este caso, hablando de la memoria histórica, con canciones, improvisaciones... Es decir, el Moncho de siempre, antes de esa trilogía en la que tenía que meterme en un personaje. Está funcionando muy bien. No es tan político como aparenta por el título, se habla de más cosas, porque España no solo es política, porque también me meto con el maltrato y con la masacre que estamos teniendo con las mujeres que es incomprensible, con Trump... Un espectáculo de dos horas hablando de política sería muy aburrido, porque nuestros políticos no dan para más (ríe).

-Lleva 45 años sobre los escenarios, ¿los políticos actuales encajan mejor esas críticas de Borrajo que los de hace unos años o la clase política se vuelve más seria?

-No es que los políticos se vuelvan serios, sino que no tienen sentido del humor, que la cosa cambia. Los políticos de ahora no tienen sentido del humor y, sobre todo, no van al teatro. Siempre gasto la broma de que no van porque se apaga la luz, entonces, si no los ven, para qué van a ir. Recuerdo la transición con Carrillo, con Fraga, con Felipe González, que iban a ver las críticas que hacía el cómico. Hay algo muy curioso, que si te metes con ellos malo, pero si no lo haces, se quejan. Además, hay una cosa, que ellos no se dan cuenta, a los políticos en España se les conoce a cuatro, los demás no existen.

-Afirmaba antes que en el espectáculo no solo habla de política, sino también de otros problemas sociales. ¿Ayuda a concienciar y a darse cuenta de la realidad pasarlos por el tamiz del humor?

-Creo que el humor, de alguna manera, es una pomada, una crema que suaviza las cosas. De hecho, el bufón, en las cortes, era el que decía las cosas más serias en clave de humor y al que hacía mucho caso el rey. Escribí un ensayo sobre el humor, que ahora volverá a ser reeditado, en el que digo que el humor es arma y medicina. Arma, porque la utiliza el pobre para atacar al poderoso, al prepotente, al meapilas... Además, también vale como medicina porque en el momento en el que el pobre, el humillado se puede reír del poderoso, en el fondo es una cura. Por esta razón digo que estoy tremendamente preocupado porque los monologuistas de ahora son todos políticamente correctos. De las personalidades actuales, quizás Arturo Pérez Reverte sea el único que sigue metiéndose con la política, con el poder y sigue escribiendo cosas muy serias, pero otras personas que estaban antes en el candelero contra el Gobierno, pues ahora ya no lo están.

-¿Alguna vez se arrepintió de alguna crítica a lo largo de su trayectoria?

-Arrepentido no, pero he aprendido que en este país hay que pagar un peaje por decir la verdad. Está claro que si no hubiese sido así hubiese trabajado en otro tipo de teatro, hubiese sido reconocido oficialmente, aunque, evidentemente, me siento muy reconocido por la calle. También soy profeta en mi tierra, pero para el pueblo, no para los estamentos oficiales.

-En este espectáculo afirma que vuelve a ser el de siempre, ¿lo echaba de menos?

-Estoy más cómodo, porque estoy más libre, ya que no tengo que ceñirme a un texto, ni a un personaje. Me da libertad.

-Y en el espectáculo de mañana, ¿habrá también elementos locales?

-Sí, seguro. Ha habido recientemente una reunión en Santiago de guapos de España...

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