Urgente

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

SANTIAGO

Este es un telegrama urgente. Stop. Ya estamos hartos. Stop. Todos los años lo mismo. Stop. Que llega el frío. Que es normal, porque es invierno. Que un día uno se levanta cansado. Stop. Que a la hora de comer nota un ligero picor de garganta. Stop. Cuando se sirve la cena, la suerte está echada. Stop. Le duelen las piernas. Stop. El termómetro estalla. Stop. Se mete en la cama, pero la fiebre no baja. Stop. Se viste con pena. Stop. Se baja a la Choupana. Stop. Se cree morir. ¿Cómo puede haber tanta gente hacinada? Stop. En la puerta, entrega la tarjeta. Ahí queda, apuntada. Se sienta, si puede, y echa una plegaria. Stop. Tres horas más tarde, allí sigue, tirada.

Este es un telegrama urgente. Stop. Que las urgencias están colapsadas. Stop. Que hay gente tumbada en los pasillos. Stop. Que sí, que si estamos mal vayamos al centro de salud. Stop. Pero es que, mire por donde, allí la cosa no está más calmada. Stop. Que dan cita para dentro de cuatro días. Stop. Que hay casi más urgencias que consultas programadas. Stop. Que otro año más. Que nos hacemos la pregunta de siempre. Stop. Si es temporada de gripe ¿por qué no refuerzan toda la planta? Stop. Que no será que somos todos unos irresponsables. Stop. Y que nos encanta echar la noche esperando en una sala. Stop.

Que la salud es lo primero. Stop. Y las colas son largas. Stop. Pero al final una acaba curando la gripe mientras espera a ser auscultada. Stop. Que sí, que no hay que saturar el servicio. Stop. Pero es que es ahora cuando estoy muy mala. Stop. Pero que le echo paciencia. Stop. Peor sería la lista de espera para operarme. Que ahí hace falta cama.