Populismo

Cristóbal Ramírez

SANTIAGO

10 ene 2017 . Actualizado a las 10:54 h.

Lo malo del populismo es que contagia. Incluso a las personas que por edad y experiencia política deberían estar vacunadas y bien vacunadas. Y todo lo anterior es rigurosamente cierto, porque no de otro modo se explica el hecho de que una ciudadana haya acudido a la cabalgata de Reyes de Santiago, haya subido paciente y feliz a una carroza a la que podía subir cualquiera -usted y yo incluidos- y nada más verla disfrutar personas serias como una senadora y un ex conselleiro populares la hayan puesto de vuelta y media en Twitter.

El populismo, entre otras muchas lindezas, intenta colocar a la etérea y multitudinaria gente como sujeto político sustituyendo al concepto unitario de ciudadano heredado de la Revolución Francesa. Y hete aquí que una de las líderes de aquel, madre y perteneciente a una conocida familia compostelana, disfruta de sus derechos ciudadanos participando en algo tan tradicional como la cabalgata de Reyes y le niegan el pan y la sal… en vez de darle la bienvenida al mundo que quiere si no destruir, sí por lo menos transformar profundamente.

La inmediatez de las redes sociales obliga a reflexionar para no meter el zueco. Causa extrañeza que los pillados en falta, una y otro, sean muy activos en ellas y deberían saber que tales errores se pagan. Seguro que ya se están arrepintiendo, y no tanto por el error inmediato sino porque han entrado a jugar en un terreno en el que su adversario se desenvuelve mucho mejor.

La senadora se llama Paula Prado. El ex conselleiro y número uno del PP en la ciudad, Agustín Hernández. La involuntaria causante del desaguisado es la ciudadana diputada Carolina Bescansa.