Reyes

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor ENTRE LÍNEAS

SANTIAGO

Más de 2.200 millones de personas en el mundo profesan el cristianismo. Supone el 32 % de la población mundial. La segunda religión más arraigada en el planeta es el Islam, con 1.600 millones de fieles. Un 23 % de la población. Son datos que conviene recordar en la víspera de la fecha mágica en la que los cristianos celebran un hecho crucial para su fe como es la llegada de los Reyes Magos a Belén y su adoración al niño Jesús como Mesías y Dios hecho carne. Es evidente que no todos los que hoy vayan a las cabalgatas serán cristianos ni religiosos. Pero tampoco conviene olvidar que lo que se celebra es lo que se celebra. Un hecho central cristiano. El que se sienta tan incómodo ante esta fiesta como para querer cambiarla debe en realidad apartarse y dejar a los demás cumplir con su fe y festejar sus tradiciones más sagradas. Viene esto al caso de esa desquiciante manía que les ha entrado a algunos de querer celebrar las fiestas religiosas despojándolas de su sentido espiritual, en este caso cristiano. De ahí los bautizos y comuniones civiles, tan estúpidos como contradictorios, o las cabalgatas de Reyes Magos sin Reyes, sin Magos y sin Jesús, María y José. Esas otras cabalgatas ya están inventadas, son las de Carnaval, y nadie intenta teñirlas de espiritualidad religiosa. Cada cosa a su tiempo. En Navidad, belenes, luces en las calles, turrones, mazapanes y cabalgatas con unos perfectamente reconocibles Melchor, Gaspar y Baltasar. En Entroido, disfraces, desfiles y mucha juerga como en el magosto se comen castañas y en San Juan sardinas. Al que no le guste, puede quedarse en casa, pero que a los demás nos dejen en paz.