Gripe

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor ENTRE LÍNEAS

SANTIAGO

Es curioso lo mucho que nos gustan las noticias que no deberían serlo. Aquellas que en absoluto son novedosas. Que se repiten. Año tras año. Que si hace calor en verano, que menudo frío hace en invierno y, llegado este tiempo, que la gente muere de gripe. El primer caso confirmado en Galicia de fallecimiento por esta enfermedad es el de una mujer de más de 80 años de edad, con factores de riesgo y que se había vacunado. Resumiendo, que la gente muere. Y que, llegada una edad, muere más. Nada nuevo bajo el Sol. A esta señora, vayan mis condolencias por delante, le pudo tocar morir de gripe como de cualquier otra cosa. Era mayor y estaba ya delicada. Era cuestión de tiempo. Sin embargo, ahí está su caso, escrito en tinta para la eternidad. Creo que nos llaman tanto la atención estas cosas porque en realidad somos unos engreídos existenciales que pensamos que el dolor o la muerte son cosas que se pueden evitar. Y no. No hay vacuna contra el sufrimiento o la muerte. Escapan a nuestro control, como casi todo lo que afecta a nuestra corta e insignificante existencia. En términos globales, entiéndaseme. Así que, antes de ponerse a escribir su lista de tareas pendientes para el 2017, recuerde que la vida es efímera. Que una simple gripe podría llevársele de aquí como el viento se lleva las hojas muertas. Que ver nacer el día no garantiza estar ahí cuando caiga la noche. Y que aquellos misterios que ni comprendemos ni comprenderemos jamás son los que envuelven de hermosura nuestros pasos por esta tierra. No podemos vivir para siempre, pero sí vacunarnos cada día contra la soberbia, la maldad y el egoísmo.