El origen de la pesadilla de A Quinta da Auga es un convenio firmado en la época del alcalde Xosé Sánchez Bugallo por el cual el Ayuntamiento permutaba una parcela suya de Brandía por otra en la antigua gasolinera en la rotonda de Vidán. Ello permitía a la empresa Lorygar S.L. ampliar la edificación del hotel A Quinta da Auga en Brandía, al lado del Sar. El Concello le dio la licencia de obras a Lorygar y las instalaciones hoteleras se hicieron y fueron inauguradas. Un tiempo después, tras la demanda de unas personas defendida por el abogado Ubaldo Romero, la Justicia intervino y anuló el convenio, ordenando devolver a la situación anterior la titularidad de las parcelas permutadas. Esto situó en fuera de juego parte del edificio hotelero, que debe ser demolido.