Acaban de cumplirse dos meses desde que el Concello puso en marcha una aplicación de móvil «Línea verde» para que los ciudadanos pudieran comunicar cualquier incidencia sobre agua, alumbrado, limpieza, parques y jardines, medio ambiente, tráfico y vía pública. He de reconocer que, como forofa de las redes sociales y de todo tipo de aplicaciones de móviles, acogí la iniciativa con gran entusiasmo. Bajé la aplicación, por supuesto utilizando una dirección de correo que no pudiera ser relacionada con quien escribe, porque de lo que se trataba era de comprobar la eficacia de la herramienta. Casi antes de aprender el funcionamiento de «Línea verde», envié mi primera incidencia al apartado de «Vía pública». Se trataba de avisar de que el cartel de la población «As Casas do Monte», en el lugar de Larañiño, estaba roto y deteriorado. Exactamente dos meses después, el estado de la incidencia sigue siendo «en proceso», y el cartel sigue roto. Lo único que ha variado en la zona es que, entre la foto hecha el 13 de mayo y la que podría hacerse hoy, la maleza ha crecido tanto que el puente se ha convertido en un punto peligroso para la circulación.
Con la intención de dar una segunda oportunidad, en junio envié otra comunicación para sugerir la retirada de las antenas de wifi del parque de Almáciga, que se instalaron hace unos cinco o seis años, y que, sencillamente, se han convertido en meros objetos decorativos inservibles. El estado de esta incidencia es «pendiente» desde el día siguiente del envío, y ni siquiera recibí una comunicación agradeciendo la sugerencia o pidiéndome que me abstuviera de seguir dándoles la paliza. Ya me gustaría saber cuántas incidencias de las reportadas por los compostelanos han sido atendidas, resueltas y, sobre todo, contestadas adecuadamente.
La aplicación como canal de comunicación entre los vecinos y los responsables municipales merece más que mis respetos, y me recuerda aquella propuesta de Juan de la Fuente de poner un teléfono a disposición de los vecinos para informar de problemas. La del concejal del PP no llegó a materializarse, por lo que no podremos saber si las comunicaciones vecinales habrían sido atendidas. La actual, más moderna y fuera del alcance de quienes no tengan un smartphone, ya está funcionando en la práctica, pero está claro que, al menos en cuanto a comunicación, deja mucho que desear. Quizá es que la brigada municipal está muy ocupada y no es posible enviar a un operario a atornillar un cartel en una carretera rural. En todo caso, un consejo a quien controla la aplicación: podría molestarse en enviar una comunicación a las personas que pierden su tiempo enviando incidencias para que no pensemos que, como siempre, nuestras sugerencias caen en saco roto.