Compostela es un auténtico imán. Conocida urbi et orbi, cada vez atrae a más gente, ignorante esta de la inexistencia de cualquier cosa que recuerde a un proyecto local de desarrollo turístico. Lo dibujó el PSOE, y se basaba ?como así debía ser porque el calendario marcaba el año que marcaba? en recibir a cuantos más, mejor. No lo hizo el PP, que bastante sufría con sus problemas internos. Y no lo tiene la corporación actual, que no sabe o no contesta ante la dinámica actual: estrangulamiento previsible del mercado británico vía Brexit, falta de criterio claro sobre el debate de si procede frenar el aumento de plazas hoteleras, anonadamiento ante el grave problema que causa a la ciudad la llamada economía colaborativa (Airbnb, etc.), mirada al infinito ante la piratería seudohostelera que campa en el Obradoiro?
La última noticia es la reivindicación de dar vida oficial a un camino jacobeo desde Muros y Noia. Que existió, como tantos otros, no puede ponerse en duda. Que hoy reciba bendiciones apostólico-seglares es cosa distinta. Como lo es el reconocimiento de la ruta a la inversa de Compostela a Padrón. Por no hablar de esa barbaridad que aprobaron sus señorías en el Hórreo cuando le dieron el espaldarazo a la fantasmagórica ruta Camino Portugués por la Costa, por donde no pasó ni un peregrino de nombre conocido.
Todo ello no resulta beneficioso para Santiago. Es perjudicial porque acerca ese momento en que es más probable que imposible morir de éxito. Pero seguro que el turismo y el movimiento jacobeo no alteran el pulso en Raxoi. Eso sí, están preocupados porque no entienden la pérdida de votos en el 26J. Pobriños?