Inercia turística

Ignacio Carballo González
Ignacio Carballo LA SEMANA POR DELANTE

SANTIAGO

La gestión turística de Compostela se mueve por simple inercia. Ahora el sector mejora porque no le queda otra, porque la tibia recuperación económica ha empezado a satisfacer de nuevo las ganas de viajar de los españoles y el mayor dinamismo del mercado interno da aire al negocio turístico local al tiempo que se mantiene el tirón internacional de los últimos años. Sin embargo, ningún balance denota una progresión a la medida del potencial real, enorme, que el destino urbano del Apóstol tiene entre todos los de España. Lo vuelve a demostrar el último informe de Exceltur, que sitúa a Santiago en el tramo de cola en España tanto en rentabilidad hotelera (en el conjunto estatal la media del último año ha sido del 11,5 % y en Santiago apenas el 5,2) como en creación de puestos de trabajo, dato este especialmente preocupante a la vista de la dependencia que la economía compostelana tiene de este sector: el 4 % de incremento del empleo turístico en el 2015, frente a la media del 5,4 de los más de cincuenta destinos urbanos, denota el inmovilismo de sus estructuras, incapaz de dar el salto necesario para diversificar su oferta alargando la gratificante experiencia -este valor es incuestionable- de los visitantes, rompiendo la muy acentuada estacionalidad, fomentando el turismo de congresos o persiguiendo un mayor valor añadido en el Camino de Santiago. La capital gallega tiene todos los ases, pero la Administración no está a la altura y la deriva de la empresa municipal Incolsa es un lastre. Que la suspensión de licencias de alojamientos capitalice la iniciativa política y el debate turístico da idea de esta inercia insostenible.