El Obradoiro más anotador desde que Moncho ocupa el banquillo ha cerrado la primera vuelta sin lograr reflejar en el balance de victorias este buen dato. Los 77 puntos por partido que anota el equipo en las 70 posesiones de las que dispone por encuentro solo son suficientes para sumar seis victorias.
La primera explicación que podría encajar con este balance es el escaso poder reboteador (apenas 30 rechaces por encuentro) y acumular más de 14 pérdidas por encuentro, pero se descarta la hipótesis al comprobar que los rivales juegan exactamente el mismo número de posesiones que el Obra (69.7) y anotan solo 1,5 puntos más por encuentro.
Si bajamos de nivel y analizamos el rendimiento de varios jugadores damos con claves interesantes. Parece claro que hay una excesiva dependencia de la tripleta Waczynski - Caloiaro - McGrath. Entre los tres suman 84 minutos por partido en pista para anotar 37,2 puntos (casi la mitad del equipo) y capturar casi 11 rebotes. Las alarmas saltan al comprobar que Pustovyi-Triguero-Brown aportan exactamente el mismo número de rebotes.
El grupo necesita más aportación ofensiva de jugadores como Bendzius (32 % en tiros de campo) y Brown y, sobre todo, liberar a jugadores exteriores de tareas exigentes físicamente como rebotear e intimidar. Se notó la ausencia de Triguero durante varias jornadas. Con el valenciano en pista el Obra tiene el mejor ratio de eficiencia defensiva, encajando solo 1,05 puntos por posesión (71 puntos en 40 minutos de juego), sin embargo, la presencia de Alec Brown en el quinteto dispara la efectividad rival, alcanzando 1,23 puntos por posesión (85 puntos en 40 minutos).
En general, balance satisfactorio a esta primera vuelta. Las seis victorias encajan con los recursos de los que dispone el club, cualquier otra pretensión sería alejarse de la realidad.