Estoy despistado: «Siete jugadores nuevos, sin experiencia ACB y sin kilos en la zona» -rosmaban los más pesimistas en pretemporada- y resultó que la falta de kilos quedaba sobradamente compensada con la movilidad de Bendzius y Caloirao y el excelente estado de forma de Triguero. Yusta era el «insoportable» hermano pequeño que nunca está quieto y al que todos adoran. Si hasta «Pustovyi estaba más hecho que Muscala» El equipo defendía (en las ocho primeras jornadas solo se encajaron más de 80 puntos en Vitoria), corría, ganaba en Sar y competía fuera. ¡Y faltaba Brown y Haws, que empezaba a soltarse, aun estaba a medio adaptar! «Si para una vez que nos vamos a clasificar para la Copa del Rey, estamos invitados... A ver si no damos la sorpresa», soñaba ya alguno.
Todo se torció. Se torció la espalda de McGrath, se retorcieron las tripas de Triguero y se vino abajo la defensa. En las últimas nueve jornadas, 73 puntos Unicaja, 79 Manresa y Madrid y seis partidos encajando más de 80 puntos. Muchos de estos partidos comenzaron con los dos equipos a ritmo de cien puntos hasta que el Obra perdía la puntería y llegaban las precipitaciones. Aunque el Obra siempre vuelve y logró remontarle a Andorra y «casi» a Murcia, Fuenlabrada, Tenerife o Bilbao, envía señales de «equipo en construcción, perdonen las molestias».
Soy optimista. Cada temporada (incluso las dos medias temporadas del año de Muscala), Moncho, Víctor y Gonzalo han dado con la tecla para que el equipo fuese a más. En cuanto se terminen de conjuntar la defensa veremos el equipo de principio de temporada mejorado por las aportaciones de Brown y Haws. Soy optimista. Para qué os voy a engañar, preocupado, «empieza a defender, no tengas miedo, tal vez para mañana sea tarde», pero optimista. «Perdóname, si te hago otra pregunta».