Primero fue McGrath el que mandó el partido a la prórroga con un triplazo desde la esquina. Luego fue el Gran Waczynski el que sentenció el encuentro con una entrada a canasta repleta de fundamentos técnicos.
Todavía tendría una última opción el Andorra de llevarse el partido, en una mala defensa final. A falta de 2,8 segundos para la conclusión del choque, al inconmensurable Shermadini se le encogió el brazo en un gancho aparentemente fácil de encestar.
Antes de este desenlace final, el partido se presentaba con dos equipos en rachas contrapuestas. El Obra venía de sumar cinco derrotas seguidas y el Andorra venía de firmar seis victorias en los últimos ocho partidos. El Obradoiro tuvo gran parte del duelo controlado gracias a las pocas pérdidas, sobre todo hasta el último cuarto, y especialmente gracias a su acierto de tres puntos (20 de 34), igualando así el récord histórico de la ACB.
El Andorra, por su parte, se mantuvo agazapado gracias a su control en el rebote y al dominio de la zona de Shermadini. Tuvo el partido casi ganado al aprovecharse de la ansiedad demostrada por el conjunto obradoirista en los minutos finales antes de la prórroga y a sus defensas zonales.
Al final, victoria épica del Obra, importantísima para romper una racha negativa. Se demostró una vez más que en Sar nada es imposible.