El Clínico estrena con éxito un programa para eliminar los papeles en diálisis

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

El personal cuenta desde hace meses con unidades móviles y ordenadores que mejoran la seguridad y ahorran tiempo

23 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Unas 80 personas acuden a la unidad de hemodiálisis crónica del CHUS. Son pacientes con un fracaso renal que necesitan dializarse tres días a la semana. Controlar sus sesiones implica manejar datos técnicos, los indicadores del material que se está usando, las constantes del paciente y todas las incidencias que puedan concurrir cada jornada y con cada usuario. Hasta hace unos meses todo se hacía en papel, acumulando la documentación que iba cubriendo el personal médico y de enfermería. «Era una manera menos eficiente, menos segura y lógicamente de menor calidad», explica Cándido Díaz, jefe de nefrología del CHUS.

Desde hace prácticamente un año han informatizado todo este proceso con un programa. Seis equipos, formados por un carro móvil y un ordenador, están a disposición de los sanitarios para introducir todos los parámetros del paciente. No solo se consigue una mayor seguridad, sino que también se ahorra tiempo, «lógicamente no es lo mismo escribir en el papel que hacer un click en el ordenador. Era una cuestión de necesidad y seguridad, en un tiempo en el que tenemos que hacer a la tecnología nuestra aliada», añade Díaz.

En cada turno de la unidad de hemodiálisis crónica acuden unos veinte pacientes. Cada enfermera no puede atender a más de cuatro usuarios, por lo que se han instalado seis equipos, los cinco necesarios para cada sesión, y uno de repuesto. En un principio el sistema se puso en marcha con una tablet en lugar de un ordenador portátil, pero la multitud de datos y parámetros que debe incluir el personal de enfermería hacía complicado el trabajo con una pantalla tan pequeña. Los usuarios notan una mayor rapidez en el proceso, pero lo fundamental es la eficiencia al eliminar cualquier distorsión que pudiese ocurrir al no entender una letra, confundirse en la interpretación o simplemente por la acumulación de papeles.

Desde la implantación se han ido haciendo mejoras en colaboración con el equipo informático del centro -como el volcado de analíticas-, y los sanitarios aseguran que hay que seguir explotando y perfeccionando esta herramienta «pero es una propuesta a la que se sumaron facultativos, enfermería y dirección», concluye Díaz.

Más de 300 personas se tratan en el área sanitaria de Santiago

La prevalencia en este tipo de programas es cada vez más elevada por dos motivos. Porque disminuye la mortalidad, con lo cual hay más pacientes que acuden a dializarse; y segundo porque no hay prácticamente ninguna contraindicación para acudir a la hemodiálisis. En los 80, por ejemplo, el ser diabético ya era una barrera, y en la actualidad es la primera causa de entrada a diálisis. En el área sanitaria de Santiago hay más de 300 personas que acuden todo el año a terapia renal sustitutoria. A los casi 80 usuarios del CHUS hay que sumar 32 en el hospital de Barbanza; unos 170 de centros concertados; 47 que realizan diálisis peritoneal y un paciente con hemodiálisis domiciliaria.

Se trata de un colectivo cada vez de mayor edad, porque la enfermedad renal crónica se asocia tanto al envejecimiento como a patologías de elevada prevalencia en la población como son la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

El hecho de que inicien la terapia con hemodiálisis a edades avanzadas y lo hagan con diabetes o patología cardiovascular en muchos casos condiciona el pronóstico de estos usuarios.