El delegado episcopal de Cáritas hace balance del camino recorrido por la Diocesana de Compostela cuando esta celebra su cincuenta aniversario
01 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Con varios proyectos importantes entre manos de cara a los próximos meses, el delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Santiago desde hace cinco años, Jesús García Vázquez (Arzúa, 1939), hace balance del camino recorrido cuando la institución celebra su cincuenta aniversario.
-¿Qué avances se han conseguido en estas cinco décadas?
-Durante estos cincuenta años se intentó, con las medidas y posibilidades que había, ir atendiendo a la gente. Lo que se busca actualmente es hacer, más que una Cáritas asistencial, una Cáritas transformadora. Como se suele decir, no dar el pez sino la caña para pescar. Avanzamos hacia una Cáritas donde las personas tengan más dignidad, puedan conseguir un trabajo, sean más autónomas y protagonistas de su propia historia. Para eso estamos organizando cursos de formación para que la gente pueda acceder a un empleo y, al mismo tiempo, proyectamos crear empresas pensando en las personas más excluidas. Concretamente, a mediados de noviembre, vamos a inaugurar la empresa textil Arroupa.
-¿Cuántos puestos generará?
-Contamos con tener unos catorce trabajadores. Para eso hemos seleccionado a gente que estaba en la calle y la hemos formado. Pensamos también en montar tres tiendas para comercializar la ropa, empezando por Santiago -con seguridad, en Casas Reais-, A Coruña y Pontevedra. Arroupa compartirá instalaciones con la sede de Cáritas en Santiago, en Carreira do Conde. La nave en donde almacenaremos el textil recogido que se arreglará la tenemos en el Polígono del Tambre y se está acondicionando para tener todo en marcha este mes.
-Hemos hablado de avances, ¿pero qué retrocesos ha habido en estos cincuenta años?
-No conozco muchos retrocesos, más bien fue un avance constante, lo que pasa es que esto fue cogiendo un volumen a cada paso mayor y eso exige cada vez respuestas mayores. Sin duda, hay una mayor sensibilidad ahora que la existía hace treinta años.
-¿Por qué momento pasa la caridad concretamente en Santiago?
-Pasa por un momento muy importante. Comparada con otras diócesis, la de Compostela se nota que tiene empuje y están muchas cosas en marcha. A raíz de esta crisis, la colaboración económica de la gente entiendo que aumentó y nosotros, al fin y al cabo, recogemos lo que la gente nos da e intentamos invertirlo en los problemas que nos llegan.
-Por su respuesta se deduce que la crisis religiosa no ha hecho mella en el apoyo a Cáritas.
-A veces da la impresión que la Iglesia está pasando por un mal momento, pero Cáritas está en un momento álgido, siendo que no deja de ser parte de la Iglesia. Esa distinción entre Cáritas y la Iglesia no habría que hacerla.
-Trabajan a diario con la necesidad, ¿cuál es la cara más amarga?
-No poder atender a todas las demandas que tenemos es lo más amargo. Propiamente, el problema tienen que solucionarlo los servicios públicos, para eso están y para eso cobran las contribuciones. Nosotros estamos para echar una mano en todo aquello a lo que la red pública no llega.
-¿Hay algún colectivo en Santiago cuya situación sea especialmente sangrante?
-Personalmente, lo que más me llama la atención son esas personas que viven en la calle. En Santiago concretamente hay unas 140 personas que se juntan diariamente en el centro de día Vieiro, que es el que queremos trasladar a Carretas. Allí habrá más servicios. Se empezarán las obras a principios del año que viene y esperamos que en unos seis meses estén concluidas.