Confiado, vanidoso, avanzaba el 7º Regimiento de Caballería del Teniente Coronel George Casimiro Custer cuando le informaron de que el destacamento del brigadier Nachbar había sido frenado por los cheyennes de Eimantas Dos Lunas Bendzius: «Corneta, toque de carga. No dejaré que un grupo de indios rebeldes se interponga entre la clasificación para la Copa del Rey y yo».
Tras las rocas, el jefe sioux Angelo Caballo Loco Caloiaro se acercó a Donnie Toro Sentado McGrath y los guerreros hunkpapa iakota tensaron arcos. Una lluvia de flechas obligó a retroceder a los soldados. Caballo Loco Caloiaro se unió entonces a los minneconjous de Adam Caballo Rojo Waczynski y lanzaron la primera gran carga. Aunque el exceso de ímpetu provocó algún error, el ataque indio causó un sinfín de bajas al Regimiento y Custer ordenó replegarse tras Slokar pero, a una señal de Caloiaro, los cheyennes del norte de Artem Lluvia en el Rostro Pustovy penetraron sin dificultad en el círculo defensivo. Derrotado y malherido, viendo venir a Caballo Loco blandiendo el machete, Custer exclamó: «Have mercy». Caloiaro le arrancó la cabellera y bramó: «A Haws, Haws, Haws».