Compostela Aberta presumió durante la campaña de no «vender motos», y es cierto: en su programa hay más teoría que cuestiones concretas
22 jun 2015 . Actualizado a las 10:26 h.«Nós non vendemos motos». Fue uno de los argumentos más utilizados en campaña por Martiño Noriega. Y es cierto. En el programa de Compostela Aberta el peso teórico de las intenciones es más fuerte que las cuestiones prácticas o concretas. Sobre esta premisa, el ciudadano tendrá dificultades para medir con algo de exactitud dentro de cuatro años el nivel de cumplimiento del nuevo gobierno compostelano. En algunos asuntos ya puede empezar a poner el termómetro. En otros, está por ver.
Relaciones externas
Con mal pie. Martiño Noriega reivindica libremente su sentimiento republicano, pero minusvalora la capacidad de observación de la Casa Real, que por coherencia en ningún caso le ofrecería ser delegado regio. Iniciar las relaciones con un jefe de Estado pidiéndole que no le convoquen para ese menester no parece lo más acertado, por obvio. Choca todavía más cuando a continuación hay que solicitar amparo monárquico para el maltrecho Real Patronato, la figura que permitió transformar Compostela de la mano de los socialistas Estévez y Bugallo, a los que el nuevo gobierno no debería darles lecciones sobre la separación Iglesia-Estado.
Comedores
Primer volantazo. Compostela Aberta incluyó en su programa la apertura de los comedores escolares en la época estival, a fin de facilitar la alimentación adecuada de los niños que tienen pocas opciones de hacerlo en los meses vacacionales. El gobierno local ya se ha vuelto atrás en ese proyecto ante la posibilidad de que el uso de los comedores conduzca a una estigmatización de los chiquillos. La idea es atender directamente esa necesidad en el marco familiar a través de los servicios sociales del Ayuntamiento. Noriega ha pedido naturalidad ante los cambios de opinión.
Estación del AVE
Llamar a Madrid. La estación intermodal es uno de los grandes proyectos que las administraciones tienen que solucionar en la ciudad. Es preciso darle una solución a la llegada de la alta velocidad a Compostela y la idea de Madrid hasta ahora era llevar a cabo una reforma de las instalaciones actuales y la implantación de la estación de autobuses en el área ferroviaria. El objetivo de los actuales mandatarios es construir un proyecto de intermodalidad sobre la base del ideado por Juan Herreros o un diseño que resuelva la cuestión intermodal y la permeabilización urbana salvando la barrera de la estación de tren. El problema para Compostela Aberta es que es Fomento el que tiene que solventar este proyecto y el que tiene la sartén por el mango. Este asunto, capital para Santiago, dará la medida de la influencia de Noriega en Madrid.
Privatización
Concesiones en vigor. Traer los servicios públicos de vuelta al Ayuntamiento no es una tarea nada fácil y es posible que Compostela Aberta tropiece en roca. Las dificultades están en la capacidad de la Administración local para asumir los diversos servicios que prestan las empresas. Es una idea que ha estado en la cabeza de otros munícipes progresistas sin demasiado éxito. CA tiene en su mente recuperar el suministro de agua -que acaba contrato- y todos los demás servicios de forma progresiva.
Residuos urbanos
¿Quién paga la factura? El actual sistema de tratamiento residual en las instalaciones de Sogama no convence en absoluto a las nuevas autoridades locales. El gobierno quiere buscar una alternativa a ese procedimiento y ha puesto sus ojos en la creación de una planta de compostaje propia o en la utilización de una ya existente. Tiene claro que Sogama es un rotundo fracaso, pero salirse de ese contenedor no es nada sencillo. Cualquier cambio deberán explicarlo a la ciudadanía sin filtros políticos y con las facturas finales encima de la mesa.
Tráfico
A vueltas con Virxe da Cerca. El nuevo gobierno tiene la intención de retirar en buena medida los vehículos de dos calles relevantes de la ciudad como la rúa de San Pedro y Virxe de la Cerca. Esta última quedaría con una dirección única. Ya funcionó ese sentido único hace años y el Concello volvió a la doble dirección original. Los propios redactores del PXOM vieron muy difícil la conversión de la Virxe da Cerca en una calle de sentido único. CA engloba su iniciativa en un plan de movilidad que implique la reducción de coches en el centro y el fomento de otras alternativas de desplazamiento. El transporte público es uno de los servicios gestionados históricamente por una concesionaria que no accederá a cambiar las condiciones con gracia, y se corre el riesgo de profundizar en el aislamiento del casco urbano que denuncian vecinos y comerciantes.
Bicicletas
Teoría y parte meteorológico. Compostela Aberta quiere convertir la bicicleta en uno de los símbolos de su mandato, con la puesta en marcha de carriles-bici y aparcamientos para los velocípedos. El gobierno bipartito también tuvo esa idea y la llevó a la práctica. El éxito no acompañó la iniciativa. Que CA acierte donde fracasaron sus antecesores e suscita cierto escepticismo, y aunque siempre se trata de una iniciativa bien vista, lo cierto es que en Santiago llueve. Y mucho.
Viviendas para jóvenes
La cuadratura. Uno de los proyectos que el anterior gobierno tenía encauzados es la construcción de viviendas libres en la parcela de Xoán XXIII. Acusaciones de especulación asomaron enseguida a las formaciones progresistas, al considerar que se le está obsequiando a una firma promotora con un retazo de terreno privilegiado. Compostela Aberta apuesta por destinar esa parcela a viviendas de alquiler para jóvenes pero hay voces que consideran que se trata de un proyecto de difícil cumplimiento. La Xunta -del bipartito y Feijoo- ha tenido entre manos esa idea y nunca dio con la tecla de la viabilidad.
Desahucios
Sin competencias. Convertir a Santiago en una ciudad libre de desahucios suena bien, pero encierra las mismas dificultades que en otras urbes, las competencias. Son otras las instituciones que juegan en ese terreno -judiciales, bancos...- y, por tanto, detener desalojos de viviendas bajo la amenaza de romper relaciones puede resultar complejo si no hay acuerdos previos.
Ciudadanía
¿Quién manda aquí? La participación ciudadana a través de diferentes cauces sociales es un reto esencial del actual gobierno. Y en ese escenario se incluye como un proyecto estrella la elaboración de unos presupuestos participativos. El bipartito, en la senda del éxito de Lula da Silva, puso en marcha esa tarea, que se fue difuminando con el transcurso del mandato. ¿Quién va a participar en esas decisiones? ¿Cuánta gente y quién es representativo para el gobierno para que se convierta en interlocutor? ¿Y si unos pocos vecinos deciden en esas consultas cuestiones contrarias al programa de CA que votaron uno de cada tres compostelanos en las urnas?