El Obradoiro, ante el reto del 2015

Tras un lustro de consolidación, vive su gran oportunidad para coger vuelo


SANTIAGO / LA VOZ

El Obradoiro Rio Natura Monbus ha tenido que recuperar en poco más de un lustro el terreno perdido durante dos largas décadas de travesía judicial. En el verano del 2009 lanzó la campaña de socios sin haber realizado un solo fichaje, y había colas para sacar el carné. Desde entonces sufrió un descenso, regresó al primer intento y esta es la cuarta singladura consecutiva en la Liga Endesa. El 2015 se presenta como una oportunidad de oro para valorar el camino recorrido y coger vuelo.

Cuando toca acudir al mercado ya no hay que explicar quién y qué es el Obra, que incluso llegó a disputar un play off ante el Real Madrid. La evolución de jugadores como Lasme, Kendall, Mejri, Hummel o Muscala, que saltaron de Sar a equipos con rango de Euroliga o NBA, también ayuda a la imagen de marca. Al igual que el Miudiño, que suena en Sar y resuena fuera.

En la parcela económica el club también está librando una dura batalla, que empezó mal, porque generó deuda en las primeras campañas. Pero lleva dos recortando y esta temporada tendrá que desembolsar más de un millón de euros a Hacienda.

Hasta ahora se beneficiaba de una ruta abierta por los clubes de fútbol. Consistía en hacer frente a las cantidades pendientes y aplazar una parte importante de las correspondientes a la temporada en curso, de modo que se iba rebajando la deuda paulatinamente, en pequeñas dosis. Pero la Agencia Tributaria ha cambiado de estrategia. Exige las cuantías pendientes en tiempo y plazo y no transige con las demoras de las que corresponden a cada mensualidad.

El Obradoiro no tiene detrás una entidad bancaria como Unicaja en Málaga, CAI en Zaragoza o Laboral Kutxa en Vitoria. Tampoco un Cabildo como sucede con los equipos canarios. Ni un mecenas como Juan Roig en Valencia. O un apoyo como el que encontró el Bilbao en la Diputación en los momentos más delicados, y aun así le está costando un potosí reequilibrar sus cuentas. Otros clubes se fueron perdiendo por el camino: Alicante, Granada, Menorca, Valladolid (con serios problemas en la LEB)... El Sevilla, sin el paraguas protector de Cajasol, atraviesa una delicada situación.

La deuda del Obradoiro con el fisco se ha ido reduciendo y está en torno a los 600.000 euros. No es una cantidad prohibitiva pero sí relevante para un presupuesto que a duras penas llega a 2,6 millones de euros.

Después de estos años de consolidación y esfuerzo, el 2015 se presenta para el club como una ocasión óptima para activar la palanca de la ilusión, para tomar impulso.

Si el equipo consigue su objetivo de partida, la permanencia, tendrá el pasaporte para la Copa del Rey. Y haber firmado a varios jugadores por dos años permite asegurar cierta continuidad en el proyecto deportivo o, si alguno destaca y le llegan cantos de sirena, estar en una buena posición negociadora.

El aliciente de la Copa contribuye a agitar el horizonte de las perspectivas, soñar con metas que parecían prohibidas, como lo era no hace tanto tiempo el solo hecho de competir en la ACB.

También puede venir bien para tratar de reconquistar terreno en la grada. Esta temporada ha bajado el número de abonados, aunque la recaudación no se haya resentido en la misma medida por el fin de las bonificación para los pequeños accionistas. Las peñas tampoco están tan nutridas como antaño. Y los dos últimos intentos de viajes para apoyar al equipo, en Madrid y en Vitoria, finalmente no fructificaron.

Echando la vista atrás y también al frente, pintan trazas que invitan al optimismo en el horizonte del Obradoiro, no sin esfuerzo.

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